¿Un pequeño manifiesto?

Publicado originalmente el 8 de julio de 2011.

¿A qué suena esta ciudad? ¿Qué estás haciendo tú?

En esta ciudad está pasando muy poco, casi nada. Somos demasiado perezosos, demasiado desarraigados, demasiado mediocres.

La escena local, si es que hay una, no sólo se apoya yendo a fiestas u organizándolas (que, admítelo, siempre esperamos que las haga alguien más; iniciativa es una palabra que conocemos pero que jamás practicamos, o casi nunca.) La escena local, si es que hay una, se apoya también aprendiendo más, escuchando más (y mejor) música, leyendo más, viendo más. Creando más y mejor. Creando cosas no para satisfacer egos y resarcir complejos, sino para que se conviertan en un gigantesco monstruo de Frankenstein que destruya todo lo aburrido y malo y retrógrada que tiene esta ciudad. Es posible ser más grande. Es posible Ser de verdad.

Es posible crear más y mejores cosas en estos lugares. No somos una capital, estoy de acuerdo. Tenemos un gobierno espantoso al que si de por sí no le importa la gente, le importa mucho menos la creación y la cultura. Esta es una ciudad obrera, trabajadora, de malos hábitos y de vicios, de mañas y de sordidez. Por eso mismo es una ciudad con potencial, con ideas, que puede (y debe) explotar. Es una ciudad combativa, que sabe trabajar, que apoya casi sin condición en lo que cree. A ellos (¿El Hombre? ¿El Sistema? ¿Los de arriba?) les conviene, y mucho, que estemos así de aletargados; la alienación nos vuelve inofensivos, no-pensantes, conformistas y un número más en las estadísticas de nuestro Norsefire región 4.

Hagamos un poco de ruido. Aunque sea sólo por joder.

Si tienes algo que decir, dilo. Si amas una canción, compártela. Quítate esos prejuicios. Parece mentira, pero muchas veces la gente del rock es la más prejuiciosa y obnubilada, la que menos escucha y la que menos tolera. Y además de que esa actitud da ya mucha pereza, resulta dinosáurica y contraproducente para la creación de una verdadera cultura musical en la ciudad.

Que conste que no pido una explosión por todos lados, un Madchester, un hervidero de nuevas cosas. Eso siempre corre el riesgo de ser pervertido por Los De Arriba. Tan sólo habría que graduarse en underground.

Encontrémonos en tiraderos, librerías, gigs, cafés, bares, redes sociales (sí dinosaurios, dije redes sociales), en la calle, en tu casa o en la mía; dejemos el lugar común, interesémonos de veras por la música, por el cine, por las letras, por las personas. Si tienes un grupo o si haces música, deja (¡por favor!) de jugar a la celebridad. No necesitamos celebridades, sino héroes de verdad. No necesitamos divas, sino música que nos hable claro y directo, que signifique algo para todos nosotros; queremos ser parte de Algo, vivir cosas exhilarantes y gritar y bailar. Admítelo: no vas a ser exitoso ni a ser el próximo Lennon; sencillamente, no das la talla. Pero podrías ser el héroe de diez o quince, si eres honesto; puedes inspirarlos, si eres lo suficientemente sensible; puedes hacerlos bailar, si eres lo suficientemente entregado; puedes regalarlos una buena canción, que de eso se trata esto. Es la única manera de ser verdaderamente grante: yéndote a la cama, tras un gig, tranquilo, con los oídos zumbando y lo suficientemente mareado como para sentirte feliz.

Nadie conoce todo, así que no tengamos miedo a preguntar o a reconocer nuestra ignorancia. Nadie es mejor que nadie, así que atrévete a cuestionar, a sugerir y a criticar. Nadie tiene La Respuesta Última, sólo tú. Y sí, es posible que todos lleguemos a la misma conclusión: la respuesta es 42.

Adiós al jipismo, a la contemplación y a la mexicanísima costumbre de quejarse para hacer conversación. Adiós, por favor, a la autoindulgencia, a la pereza y a los prejuicios. Adiós a la estupidez y a los odios infundados. Adiós a repetir los mismos patrones que no nos han servido y a los pretextos. Adiós a la cultura del perdedor y al falso romanticismo torturado. Adiós, más nos vale, a los complejos, a las envidias, a las tradiciones que ya no nos sirven. Adiós a los rituales vacíos y al esperar a que el gobierno haga algo, que está en nosotros. Adiós, por favor, a seguir viviendo de clichés, de estereotipos que alguien más nos ha asignado (y que por costumbre seguimos repitiendo generación tras generación) y adiós a seguir girando en círculos viciosos que heredamos y que ya ni cuestionamos. Seamos dialógicos en un mundo violento. Somos, en parte, la solución.

Hay que sacudir a esta gente. Empieza por ti. Sigue con tus amigos. Con eso basta.

El oído es un sentido que hay que desarrollar para hacerlo en grande: por ahí se filtran el diálogo y la música; las palabras y las notas; las ideas y las emociones.

Avanzar y aprender es el lema. Vivir en circunstancias difíciles es el reto. Vivir de verdad es lo único.

Espero encontrarte pronto. Ojalá compartamos nuestras psicogeografías de íconos, ideas, libros, discos, películas. En algo coincidiremos.

C/S.

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