Dos discos nuevos: Carlos Oroza, Malú y The Limiñanas, I’ve Got Trouble In Mind.

carlosorozamalu

Escrito originalmente para LaPopLife.com.

Carlos Oroza, Malú. 

En 1975 se editó en España un extraño single que prometía, desde la portada, ser alucinante: unos hongos nada guapos, amenazantes, pero seductores. Como un dandi gamberro. El disco era raro de por sí, pero que tuviese el nombre Carlos Oroza en la portada era ya delirante. ¿Qué hacía el poeta de Vigo en un disco pop?

Pensándolo bien, no era tan descabellado. Oroza se distinguió en los años 60 por sus actuaciones en vivo, recitando en universidades, foros, cafés y calles; era una especie de poeta beat con un agudo sentido teatral, un rapsoda desquiciado con espíritu combativo. De hecho, veía a la poesía como una cuestión rítmica y tribal. Llamó, osadamente, “cementerios de signos” a los libros. Creía en la vitalidad de la palabra.

¿Rapsoda o rapero?

Era sólo natural que acabase grabando un disco, su poema Malú. Fue musicalizado por Eclipse, un grupo de rock progresivo que representaba también un romper con la tradición, saltarse el franquismo y mirar hacia un porvenir más ideal. El resultado fue un single rompedor, increíble, que incluye en sólo cuatro minutos menos cuarto percusiones africanas, coros rituales, un recitar que suena a hip-hop bohemio y una exploración por el prog rock de guitarras más clavado. El tema fue grabado en Madrid y salió en 45rpm; es, desde luego, un disco escaso y muy caro.

Hasta ahora. Seara Records (Brasil), en colaboración con Editorial Elvira, ha relanzado Malú en su formato original, con nuevo arte de portada a cargo de Andrés Magán y con un lado B completamente nuevo: una regrabación del poema Évame con música de JAY (Brais Otero, Manuel Álvarez, Pablo Valladares y Julián Goicoa, con la colaboración de Guillermo Portas al bajo e Isabel Fernández Reviriego, de Aries, en la voz.) A cargo de la producción estuvieron José Vázquez y Álvaro Gallego. Es una reedición importante no únicamente por lo que representa para Carlos Oroza: es el primer vinilo de Seara. El disco fue presentado el 28 de agosto en el festival de artes visuales No Tengo Mamá en el café Detrás Do Marco, en Vigo. Habrá que hacerse de una copia.

“Malú es una flor que se cultiva en el Nepal. / Eva es un nombre que se hace verbo…”

Seara Records está en la red en seararecords.bandcamp.com, donde está disponible la descarga digital del single. Puede uno comunicarse a laseararecords@gmail.com para obtener más información del disco y de envíos.

* * *

The Limiñanas, I’ve Got Trouble In Mind.

Soy un tipo normal con muchos defectos.

Y cuando digo muchos, es muchos.

Uno de ellos, carajo, es que todo lo que tenga tufillo a nouvelle vague y a ye-yé francés me chifla. Me convierto en un memo zombi y dejo de cuestionarlo todo. Digo “sí” a todo como si estuviese bajo el influjo de una fuerte hipnosis. Caigo redondo. Y lo mismo me pasa con esa psicodelia guarra, llena de fuzz, de lipsticks negros, gafas oscuras y flequillos. La que comienza en los gritones suburbanos que querían imitar a Jagger y que le debe tanto a Velvet Underground en su etapa Exploding Plastic Inevitable. Dos universos que no están tan lejos uno del otro (tan sólo hay que preguntarle a Antoine y sus Problemas.) Y que, cuando colapsan, generan explosiones tan bonitas que deslumbran.

En cierto nivel, es una fórmula. Una que ya me tiene tomada la medida. ¿Cómo puede algo tan fácil conmigo? ¿Es posible tanta oligofrenia a partir de sonidos y sensaciones?

A pesar de todo, esa sensación babosa de embelesamiento me encanta. Me siento enamorado. Me convierto en un fanboy y entiendo por un momento a las chicas desquiciadas por las bandas de chavales bienpeinados que bailan coordinados o los guapitos pop de turno.

Qué vergüenza / Qué bonito.

The Limiñanas están hechos para mí. Es inevitable. Y aunque sus detractores tal vez tengan razón en insistir en lo pastiche de todo el proyecto, creo que esa es una de sus grandes virtudes. El amor de Marie y Lionel Limiñana a esa época de la música es genuino y se nota. No están burlándose de esos sonidos; lo que pasa es que, de por sí, son dos universos teatrales, afectados, artificiales como los paraísos de Baudelaire. Y en ello recae la belleza.

Este par es total; es todo, menos rústico. ¿Por qué irse a las raíces cuando los pétalos son lo mejor? Ahí arriba es donde ocurre la belleza, el sexo, el color.

La carrera de los Limiñanas comenzó en 2009 y ha sido prolífica, como de grupo sixties: singles en 7”, EPs y discos largos. Y, por supuesto, hay muchas canciones sueltas que son recopiladas ahora en I’ve Got Trouble In Mind, disco que, sin embargo, resulta sorprendentemente cohesivo. Comienza con una introducción del DJ Evan “Funk” Davies y lo que sigue es una retahíla de hits: de la increíble canción titular a Liverpool, de Tu es à moi a Je m’en vais, del cover a los Beach Boys I Know There’s An Answer a la versión de Phil Spector de Christmas, de Migas 2000 a Ugly Death; fuzz, sitar, recitaciones con voz nasal, ritmos ye-yé. No hay pierde: oligofrenia y baba segura para seres sugestivos como yo; un buen rato de baile y corazones brincones para los chicos y las chicas del ritmo.

Trouble in Mind es una finísima pieza de gainsbourgiana y psicodelia que emociona. No hay solemnidad ni búsqueda de lo majestuoso aquí; al contrario, se trata del beat, del ritmo, del ruido. De lo primordial. Ye-ye-yé.

C/S.

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