Bitácora monomaníaca III. Apuntes de un dandi del tercer mundo*.

lonniedonnegan

Publicado originalmente el 31 de octubre de 2014.

I

Un hito: Los Beatles tocan ante la reina de Inglaterra el 4 de noviembre de 1963. La prensa acuña un término: beatlemanía.

Para que eso sucediese, se recorrió un largo camino. Uno que, de hecho, comenzó en las plantaciones de algodón de Nueva Orleans alrededor de 1920. Los trabajadores hacían música para ahuyentar las penas al menos lo que duraba una canción. De ahí nacieron varias músicas: el ragtime, el jazz, el blues y una menos conocida llamada skiffle. Hecha con instrumentos de cuerda y percusión improvisados, el skiffle era una animado y luminoso. El nombre, parece, se le dio por una grabación de 1925 del músico Jimmy O’Bryant y sus Chicago Skifflers.

El estilo se conservó como música folclórica y, siguiendo misteriosos caminos, llegó a la Inglaterra de la posguerra que también buscaba aliviar sus penas con un poco de música. El swing, que era el ritmo más popular para bailar, fue mutando a una especie de trad jazz, más apegado a sus orígenes africanos. Y en esa mutación, surgieron los primeros grupos de skiffle en la Gran Bretaña. Ken Colyer tenía una orquesta skiffle que solía tocar en cualquier fiesta en la que se necesitase una buena agitación. El banjo lo tocaba un chaval enclenque que respondía al nombre de Lonnie Donegan.

Donegan era un escocés de voz nasal que creció escuchando viejos discos de swing y ragtime. Tenía veinticinco años en 1956 cuando logró su primer éxito en solitario, una versión skiffle acelerada de Rock Island Line, una canción blues original de Leadbelly. Su éxito fue gigantesco, pero su influencia fue mayor. Para el año siguiente había alrededor de 40 mil grupos de skiffle sólo en la Gran Bretaña. En las esquinas y garajes de cada barrio se podía ver a cuatro o cinco chavales interpretando canciones sobre trenes, vagancia y calle armados de guitarras e instrumentos improvisados: bajos hechos de ligas, silbatos, percusiones hechas de tablas de lavar o cajas de té, jarros y cazuelas.

Antes que Elvis, Lonnie Donegan fue el ídolo de muchos. Alexis Korner, figura fundamental del rhythm & blues británico e influencia primordial para los Rolling Stones, comenzó haciendo skiffle. John Lennon y Paul McCartney, Van Morrison, Jimmy Page y Roger Daltrey (de The Who), todos comenzaron sus vertiginosas carreras en un grupo de skiffle.

En 1959 llegó a Inglaterra el rock and roll con Elvis, Gene Vincent y Eddie Cochran y artistas locales como Cliff Richards, Tommy Steele y The Shadows, que también habían tocado skiffle antes. Uno de los mejores grupos de skiffle de Liverpool, The Quarrymen, se había transformado ya en The Beatles y estaban listos para conquistar el mundo. Pero primero, a Inglaterra. Ese 4 de noviembre de 1963 el primer paso había sido dado.

II

Un hito: David Bowie graba, entre 1977 y 1979, tres álbumes que sacudieron el mundo. Se trata de su Trilogía de Berlín (Low, Heroes y Lodger) producida por Brian Eno.

Fue una etapa productiva, basada en la contracultura en Alemania de finales de los años 60. En años convulsos en todo el mundo, llenos de movimientos sociales y culturales, protesta  y cuestionamiento, los alemanes los aprovecharon para aprender de la música pop de los ingleses y norteamericanos. Y, además, revisaron su propio pasado, que querían reconstruir y reivindicar tras una horrorosa Segunda Guerra Mundial.

Tomando un mucho de Karlheinz Stockhausen y la música concreta, el free jazz y el collage, la psicodelia y la naciente electrónica, política de izquierdas y melenas hippie e imponiéndole el rigor germano surgió un movimiento que más que tener un sonido homogéneo englobaba una Gran Idea. En Alemania le llamaban música cósmica, pero la prensa anglosajona siempre necesitada de etiquetas comenzó a llamarle krautrock de un modo un tanto despectivo. El término hace alusión al sauerkraut (conocido también como chucrut), platillo típico de la cocina alsaciana.

Como sea, el nombre se quedó a una música que salía de Alemania, tenía sus bases en el rock progresivo y llevaba sus experimentos sonoros hasta límites insospechados. Krautrock. Qué tanto hay en un nombre. De Berlín y ciudades provincia comenzaron a surgir grupos sorprendentes que transformaron el rock en algo extraño, misterioso, intenso; la revolución que prometían los años 60 se quedó estacionada justo ahí en donde inició. Pero en Alemania las cosas estaban sucediendo y la música sufría una metamorfosis brillante y que tendría una influencia benéfica y duradera.

Guitarras, sintetizadores, baterías en métricas descompuestas, cantantes lunáticos… De finales de los 60 a ya entrados los años 80, Alemania hacía la mejor música del mundo. Ahí surgió el gran sonido psicodélico de Tangerine Dream y Harmonia, el electrónico industrial de Kraftwerk o Faust, el ritmo machacón motorik de Neu!, el ambient de Popol Vuh y Cluster. Cada grupo era un universo fascinante lleno de geniales piezas musicales larguísimas e historias de leyenda: Can, la deconstrucción del rock, con su cantante japonés Damo Suzuki; el surgimiento de Amon Düül, ruido esencial, de la misma comuna que los Baader-Meinhoff; Klaus Schulze y sus desayunos con LSD; La Düsseldorf y la obsesión enfermiza de Klaus Dinger por la perfección del sonido. Todo con una maestría que da escalofríos.

Hoy se escuchan ecos del krautrock del rock industrial al hauntology, del ambient al noise. Brian Eno y Robert Fripp tomaron la estafeta en los años 80 y generaron otra pequeña gran revolución en la música; ahí están mis amados Stereolab, siguiendo pistas sueltas para construirse un mundo nuevo. Porque lo nuevo siempre debe ser buscado. Y encontrado.

III

Un hito: el video de One Step Beyond de Madness es uno de los más vistos en la primera etapa de MTV durante 1981. El paso de baile es obligado en cualquier guateque que se respete desde entonces.

La canción había salido originalmente en un disco de 1979 y había hecho de las suyas en la Gran Bretaña. Era el momento cumbre de un movimiento y un sonido que había salido de Coventry, en las West Midlands de Inglaterra, una ciudad de provincia que tenía mucho que decir. Inspirados por el ska y el reggae jamaicano que había vuelto locos a los primeros rudeboys, hardmods y skinheads diez años antes, estos tipos crearon un colectivo que puso de cabeza a la isla y que influyó en innumerables músicas alrededor del mundo. Y todo salió del ansia joven de no sucumbir ante el aburrimiento y la estupidez.

Coventry en los años 70 era una ciudad triste, lenta y pobre. El ambiente era lúgubre. Y un chaval llamado Jerry Dammers que se la pasaba los días inmerso en discos de Blue Beat decidió terminar con ello, a ver qué salía. Lo que resultó fue una ola que pocos pudieron contener. Con su grupo The Specials dio cuerpo a una idea que hizo explotar de gusto a la música.

El movimiento 2-Tone, llamado así por los tonos blanco y negro del tablero ajedrez como símbolo de la integración racial y el amor por los discos viejos, comenzó a crecer. El espíritu hardmod no había muerto en muchos lugares de provincias y la llama explotó. Mezclando los nuevos sonidos del punk y del new wave, los grupos comenzaron a salir por todos lados, infestando el ambiente con ritmo y actitud. Además de The Specials, estaban The Selecter, The Beat, Madness, Bad Manenrs con su peculiar cantante Buster Bloodvessel y The Bodysnatchers. No sólo eran un colectivo, también llegaron a ser un sello discográfico para el que grabaron también el trombonista jamaicano Rico, Elvis Costello, The Swinging Cats y The Apollinaires.

Su influencia se notó enseguida. Era la época del mod revival también, así que la idea de “vivir limpio en tiempos difíciles” volvió al primer plano. Comenzó una segunda ola del ska con un ojo en el pasado y otro en el futuro. La música jamaicana vivió un segundo aire gracias a unos ingleses de las Midlands. Y el mundo estaba listo para esa música que iba a acompañar los tiempos difíciles del thatcherismo.  Porque, como dijeron por ahí, si no se puede bailar para qué la revolución.

* Estas anotaciones son parte de una serie de anotaciones que comenzaron como un borrador para El Fanzine del Cerdo Violeta. Las partes I y II fueron publicadas en las ediciones 1 (enero 2012) y 6 (septiembre 2014) del referido pasquín. Pueden encontrarse en http://latrampadelbulevar.wordpress.com si le apetece leerlas. No veo por qué habría de hacerlo, pero cosas más raras se le ocurren a la gente todos los días.

C/S.

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