“Que se haga la música que se quiera, yo soy muy feliz con la mía.” Entrevista con Millo Salgado.

Millo Salgado

Publicado originalmente el 15 de agosto de 2014.

Le dicen Millo, pero se llama Emigdio. Es arquitecto, fotógrafo y músico. Es de Colima. Le conocí gracias a sus hermanos, Carlos (Acimut Records) y Álvaro (Pixie, entrevistado ya para esta misma columna.) Y es uno de los tipos más interesantes que conozco y eso que hemos conversado apenas brevemente. Hasta hoy. Por suerte. Porque su música ensimismada me parece brillantísima y porque su fotografía debo describirla (recurriendo a la música, que es de lo que más o menos sé) como si The Sweetest Ache en sus primeros discos se convirtiese en luces y sombras. Su “mirada” fotográfica me sorprende cada vez. Es de esos sujetos que te hacen creer que hacer música o tomar fotos es fácil, cuando no: lo que pasa es que son demasiado buenos. Él se describe sencillamente así: “Amo la música y la fotografía y creo que no odio nada en especial. Quizá me molesta muchísimo que la gente hable por hablar y juzgue por juzgar.”

¿Cómo nace en Millo la obsesión vital, la Obsesión, por la música y los discos?
Lo dices bien, Obsesión con mayúscula, porque es casi como eso. Un primo mío tenía antena parabólica y comencé a grabar vídeos de MTV. Grababa de todo. En ese tiempo estaba descubriendo mi camino, aunque ya imaginaba para dónde iba porque cuando entre todo el pop ochentero entraba un vídeo de Depeche Mode o Gene Loves Jezebel, yo sabía que eso era diferente. Luego unos amigos tenían este cassette que ponían en un puesto de tortas en la feria local: el lado A era “Kiss Me Kiss Me Kiss Me” de The Cure y el lado B, “Black Celebration” de Depeche Mode. Era octubre o noviembre de 1987 y me obsesioné con que me prestaran ese cassette, para copiarlo. Ahí empezó todo. Otro amigo llegó de Europa con vinilos increíbles. En una Jeep Wagoner de otro amigo, andando por el centro de Colima, escuché por primera vez a The Church. Era “Hey Day” y fue maravilloso. Comencé con lo que sonaba en esos años ’87 y ’88 y luego me fui a investigar hacia atrás.

¿Cómo y cuándo comenzaste a hacer música? ¿Qué te movió a hacerlo?
Quise hacer lo que escuchaba, quise ser yo el que hiciera esos sonidos que oía. Pero nunca estudié música. Con trabajos toco la guitarra o el bajo. Fue en el ’94 cuando un amigo de la carrera de arquitectura en Guadalajara me prestó una guitarra acústica y me puse a “escribir” canciones. Fue el primer año que junto a mi amigo Francis Levy grabé algunas cosas en su radio y comencé a ensayar con Alberto Guedea y Vishlay Pineda.

¿Te sientes parte de alguna subcultura musical o te identificas con alguna?
No. Pero, aunque escucho cosas interesantísimas, sigo atrapado en los ochenta. Nada lo supera.

Sé de buena fuente que organizabas noches de visionado de vídeos de música. Me habría encantado asistir a alguna. Cuéntanos más de ello.
En MTV existía este programa llamado 120 Minutes que era una maravilla. Lo veíamos todos. Algunos lo grababan y lo prestaban, sobre todo con Dave Kendall, uno de los primeros presentadores. Claro, todo esto fue antes de Nirvana, así que lo “alternativo” realmente era alternativo, no como ahora. Recuerdo que hasta tenía un video de Abecedarians grabado de 120 minutes.

¿Qué vídeo era?
“Soil”, que fue la primera canción que escuché que me impresionó tanto con las texturas de las guitarras. Era un poco como Dif Juz, pero más oscuro.

Bueno, con todo esto de YouTube y mi obsesión con la música, comencé primero comprando bootlegs de vídeos a un turco y productos oficiales de bandas que me gustaran. Me di cuenta que en YouTube había cosas viejísimas, algunas incluso muy subterráneas. Al tener una buena cantidad de material se me ocurrió juntarnos a “ver” música, no sólo a escucharla, y resultó muy divertido. No se hablaba de otra cosa más de lo que estaba uno viendo. Incluso si se te ocurría estar charlando de otros temas eras casi corrido del cuarto, o mal visto.

¿Por qué Emma (es un gran nombre, te lo digo)? ¿Qué otras personas están detrás de ese ruido?
Después de La Canica Azul (un nombre excelente por cierto, sacado de aquel programa que pasaban por Imevisión en los setenta y ochenta, Big Blue Marble) teníamos que ponernos algún nombre porque seguí grabando cosas con Francis. En ese momento estaba leyendo Madame Bovary de Flaubert y tan tremendo se me hizo el personaje llamado Emma que, al principio y como un juego de palabras, le pusimos al grupo Sin-Emma en un rechazo al comportamiento del personaje y en una referencia al cine (cinema) que tanto nos gusta a Francis y a mí. Al final fue solo Emma.

Creí que tendría algo que ver con The Field Mice…
The Field Mice tiene su rola, muy buena por cierto, que se llama “Emma’s House.” Pero no tiene nada que ver.

Cuéntanos la historia de Emma. ¿Han tocado en vivo? ¿Qué sigue para emma?
La única vez que toqué en vivo fue con La Canica Azul, dos veces en realidad, y es todo. Desgraciadamente no es algo que haga el 100% del tiempo, yo estoy con mi trabajo y Francis con el suyo. Cuando me dan ganas (y este año fueron muchas) grabo en el Garage Band, en mi oficina. En el último par de meses hemos estado grabando más en forma porque un amigo que es dueño de un agua de coco de acá, contrató a Francis para hacer los vídeos promocionales de su producto y la música será de Emma, así que estén pendientes. Se supone que en la presentación tendremos que tocar en vivo. Imagínate.

Francis sigue en Colima, metido de lleno en el cine. Fue medalla de oro en un festival de cine de Colombia de cortometrajes basados en tweets.

¿Cómo es Colima en cuanto a música? ¿Es una atmósfera propicia? Estuve allí brevemente hace unos años, tocando. Me gustó. Peligroso. Unos moteros querían golpearnos.
Es un lugar extraño, bastante extraño y confuso. Aquí no puede decirse que se escucha buena música, pero estoy seguro de que si juntáramos los discos de quienes conozco armaríamos una de las colecciones más grandes de México. Y también te puedes encontrar un día escuchando a Stereolab en la radio o a amigos de tus amigos que en su iPod traen banda pero también a James. Es extrañísimo.

De tus experiencias en el mundo de la música, ¿cuáles han sido las más emocionantes? ¿y las menos?
En 2004 Francis trabajaba en Neuron Audio en la Ciudad de México y fui allá a grabar en su estudio, porque se suponía que íbamos a sacar ya algo bien hecho. Claro, como siempre con nosotros no pasó nada, pero estuvo padre porque me encontré con un par de amigos que nunca había visto pero conocían mi música. Fueron a encontrarme al Chopo, me dijeron cosas agradables de lo que hacía y fue muy emocionante porque eran casi extraños para mí. Me sentí casi como si tuviera fans. Y la otra cosa fantástica fue que una foto mía, de mi hijo nadando en el mar, es la portada del nuevo álbum de Breaks Co-Op, Sounds Familiar, de Nueva Zelanda.

¿Cómo sucedió eso?
Al principio en Instagram hice muy buenos amigos. Una de ellos es Agnès Spaak, hija del director y escritor de cine Charles Spaak. Otro amigo fue Andy Lovegrove, productor en alguna ocasión de Supergrass y vocalista y compositor de Breaks Co-Op. Me buscó y me dijo que quería poner la foto en algún álbum o single, que por más que buscaban esa era la que les gustaba. Yo pedí a cambio un álbum y un póster autografiado.

https://itunes.apple.com/nz/album/sounds-familiar/id740814046

¿Qué le falta a los grupos mexicanos (por no hablar de una escena) para hacerlo en grande y hacer gran música?
No sé mucho de los grupos mexicanos, ¿sabes? Pero para hacerlo en grande hay que tocar y tocar en todas partes, no sé si lo hagan. Ahora puedes hacer tu vídeo casero y subirlo a la red y que te escuche mucha gente. Parecería que la tienen más fácil que antes, ¿no?

¿CD, vinilo o mp3?
Vinilo por supuesto. Los mp3 son prácticos pero no son una colección de música. Cedés, ¡uf! ¡Ya ni los toco!

¿Cómo va la fotografía? ¿Cómo nace esa otra Obsesión? ¿A dónde te ha llevado?
La fotografía es algo grandísimo para mí. Siempre veo todo como una fotografía, a veces de manera automática. Comencé en el ’94: me compré una cámara en San Juan de Dios y tomé seis meses de foto con Thelma García en el ITESO. Luego dejé la cámara muy dormida hasta que las aplicaciones para el móvil y el querer documentar a mis hijos me la despertaron otra vez. Desde entonces no he parado. Me ha llevado a ganar premios en internet (el Hipstography Award 2013, categoría Waterscape of the Year), un premio aquí en México y a exponer en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Italia y España. También fui runner-up en una categoría y menciones en los Mobile Photography Awards 2012, categoría Children. En México sólo he expuesto en Colima. ¡No me han invitado a ningún lado del país! Aquí en México saqué el año pasado el tercero lugar de entre más de 900 participantes en una revista llamada Membrana con una serie de ojos cerrados que puede verse en mi sitio web: www.millosalgado.com. Pero la historia no terminó muy bien y prefiero no hablar de ello.

¿John Lennon o Paul McCartney?
Lawrence Hayward.

¿Qué grupos o artistas eliminarías del mundo para que fuese un lugar mejor?
El mundo es mejor cuando escucho algo que no me gusta y luego sonrío porque sé que soy muy feliz con lo mío. Así que por mí que se haga la música que se quiera, no importa qué tan basura, mala o buena sea. Así reafirmo mis convicciones.

¿Tienes algún gusto musical culpable?
Absolutamente no. Lo que me gusta es así y no hay nada que temer.

¿Cuál es tu bebida?
Cerveza.

La pregunta molestamente obligada de estos cuestionarios: ¿podrías nombrarnos tus 10 discos indispensables? Sé que es difícil, pero sólo 10.
Felt, Ignite the Seven Cannons.
Galaxie 500, On Fire.
Belle & Sebastian, The Boy With The Arab Strap.
Pale Saints, The Comforts of Madness.
Red House Painters, Down Colorful Hill.
Teenage Fanclub, Shadows.
The Church, Hey Day.
The House of Love, The German Album.
Steve Reich, Music for 18 Musicians.
His Name Is Alive, Home Is In Your Head.

¿Y diez singles?
Eyeless In Gaza, New Risen.
Crystal Stilts, Crystal Stilts EP.
The Clientele, A Fading Summer EP.
Black Mountain, The Hair Song.
Cast, Magic Hour.
Felt, Mexican Bandits.
Gene, Still Can’t Find The Phone.
John Maus, Hey Moon.
Moose, Cool Breeze EP.
Razorcuts, A is for Alphabet EP.

¿Películas? ¿Libros?
Muchísimas. Tampoco juzgo el cine: si me gusta, me gusta. Igual disfruto Prometheus que Amarcord. Amélie me deslumbró, además de que Jeunet me sorprendió con sus colores después de las oscurísimas Delicatessen y La Ciudad de los Niños Perdidos. Amélie empieza con la mención del 3 de septiembre, que es el día en que nació Jean-Pierre Jeunet y es también mi cumpleaños. Me gustan la ciencia ficción, los aliens y los zombies. Y me molesta (ya recordé otra cosa que me molesta) que estén viendo un zombie que quiere comer y mueva la boca y la gente del cine se ría. Es decir, si no quieres ver zombies no vayas a interrumpir, ¡después de todo así le hacen los zombies! Supongo que estas personas también van a burlarse y a reírse de que los orcos no existen. Libros: recuerdo el de Javier Marías, Mañana en la Batalla Piensa en Mí. Su narrativa me dejó impactado y la historia, no se diga. Fue lo primero que leí de él. Juan José Millás también me gusta. Hay un libro de Yourcenar que se llama Cuentos Orientales, una colección bellísima de relatos, y su novela Opus Nirgum es intensa también. Zazie en el Metro, de Raymond Queneau, es divertidísimo. Nunca he visto la película.

¿Alguna recomendación de algo que no podamos perdernos?
Cuando salgan los videos del agua de coco con la música de Emma. Y el cine de Francis Levy. ¡No se lo pueden perder!

Emma puede escucharse aquí: https://soundcloud.com/millo-salgado

C/S.

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