“La dificultad más grande está en los prejuicios y la ignorancia, en pensar que los discos son baratijas”. Entrevista a Ulises “Cuchifrito” Segoviano.

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Publicado originalmente el 1 de agosto de 2014.

En donde suena música, ahí está Ulises Segoviano. Y no exagero: este sujeto tiene un radar increíble y sabe dónde está la acción. Nos conocimos hace años en los legendarios guateques de los Standards en San Felipe y sigue tan terco como siempre en su misión de santificar las fiestas, salvar la buena música y ser un bon vivant. Él se describe como un sujeto al que le gustan demasiado la música y el arte “y tal vez no podría decir que odio algo, pero puedo decir tres cosas que no me gustan de la forma de actuar del hombre: la desigualdad, los prejuicios y la guerra, esta última en conjunto con toda la miseria y sufrimiento que crea, aunque pensándolo bien, sí odio a todos esos que se benefician creando guerras.” Un tipo de ideas claras y palabras directas, Cuchifrito Man (como algunos le conocen) nació en León de padres capitalinos y es un tipo dedicado cien por cien a la música: toca la trompeta, renta equipo de audio, es selector de música en vinilo (prefiere ese término al muy sobajeado diyéi) y, por supuesto, es el hombre detrás de Soul Limbo Records, la tienda de discos más interesante de la ciudad de los panzas verdes. Ulises sabe de música y se nota en su tienda, bien surtida y con posibilidad de obtener discos sobre pedido; su dedicación al vinilo es total. Soul Limbo está en la calle Zaragoza 274-A en el centro de León, a unos pasos del Mercado República. Hay que ir. 

¿Cómo nace en Ulises la obsesión vital, La Obsesión, por la música y los discos?
Desde que estaba en la secundaria. Escuchaba a Metallica, Guns’n’Roses, Led Zeppelin, Korn, Cypress Hill y Nirvana de viejas cintas de cassette que los compañeros de clase y amigos del barrio me prestaban para escuchar allá por el ‘97 o ’98, cuando no había tanto acceso a la web. Luego en la preparatoria me enamoré del sonido de los instrumentos de viento escuchando grupos mexicanos de ska fusión como Inspector, Panteón Rococo, Maldita Vecindad, The Toasters, Salón Victoria, Voodoo Glow Skulls, Mighty Mighty Bostones, La Matatena. Y nace de discos que tuve la oportunidad de comprar en el Chopo. Después descubrí el potencial de la red cuando tuve mi primera computadora: alucinaba bajando discos completos en programas peer-to-peer como el Kazza, el E-Mule y Soulseek. Bajaba discos de ska tradicional, jazz, soul y reggae y llegué a tener una cantidad considerable de música en mi disco duro. Muchas veces contacté con personas de Francia, Italia y España para que “ripearan” lo último en CD’s. Tuve tanta música en mi PC que se nos ocurrió la idea a un buen amigo y a mí de vender discos piratas en la Línea de Fuego (tianguis dominguero más tradicional de León, nota del entrevistador.) Nosotros los llamábamos “Reediciones Económicas Mexicanas”. El poco dinero que obteníamos nos servía para salir de fiesta algunas veces, porque en ese tiempo éramos estudiantes y el dinero escaseaba. Después lo abandonamos, más que nada porque no había tiempo para producir los discos. Y los blogs de música que proliferaron durante ese tiempo nos dieron la estocada final. Un día ese disco duro lleno de música se convirtió en caca: pasé de tener muchísimas canciones a nada. En ese momento me di cuenta de que debía comenzar a coleccionar mi música en un formato que fuera menos delicado. Descarté el CD y  recordé lo que mi amigo Ritxi Cárdenas me dijo acerca de la música en vinil: que lo valía. Aunque me parecía algo caro en un principio me las arreglé para conseguir muchos buenos discos a bajo precio, principalmente en los tianguis. Ahí comenzó todo. 

Cuéntanos un poco acerca de tus proyectos musicales, que han sido muchos a lo largo de estos años…
Empecé con una banda de ska tradicional y 2-Tone, los Standards. ¡Hace ya 10 años! Tocábamos principalmente cóvers de bandas como Madness, The Skatalites, Moskovskaya, Tokyo Ska Paradise Orchestra, The Orobians, Oi Skall Mates. Llegamos a tener dos canciones de nuestra autoría. 

Las recuerdo bien. ¡Hey, Rudy, sé sensato!
¡Nos invitaron varias veces a tocar fuera de León! Tuvimos algunos cambios en la alineación y fueron las ocupaciones de todos las que no permitieron que el proyecto continuara. Hace poco más de dos años algunos de los integrantes iniciamos una nueva banda con la intención de tocar estilos variados de música, algunas piezas de afrobeat, jazz, funk y rocksteady, pero el proyectó no cuajó como esperábamos y decidimos dejarlo por la paz. 

Lástima. Pero está también Soul Limbo, tu tienda de discos ¿Cuánto tiempo lleva el proyecto de Soul Limbo Records? ¿Cómo comenzó? ¿Quién te ha apoyado en este tiempo?
Supongo que comenzó desde el momento en que me enamoré del formato. Creo que todos los  melómanos en el fondo quisieran tener una tienda de discos, no así los coleccionistas a los que les cuesta desprenderse de discos que consideran buenos. En mi caso no me considero coleccionista, y un día me di cuenta que había acumulado muchos discos ociosos: no me gustaban o no me convencían en su totalidad y comencé a venderlos a amigos (entre ellos a mí, nota del entrevistador). Traía discos de la Ciudad de México y mi papá y yo compramos un lote de 20,000 discos. Algunas veces llegué a externar la idea de tener una tienda de discos en el centro de León pero, como casi siempre, resulta que las personas que quieres y en las que confías te desaniman. Fue hasta que viajé a Valencia, España, y que tuve la fortuna de conocer a Víctor, de Discos Monterrey, que cambió la cosa. Él me hizo ver que no es tan difícil tener una tienda de discos. Ahí la idea fue desarrollándose en mi cabeza hasta llegar a finales del siguiente año, cuando se materializó ya en la tienda física. También podría decir que fueron una serie de sucesos afortunados y una buena racha económica por la que pasaba lo que me permitieron iniciar. Desde antes de abrir y durante todo este tiempo las personas que más me han apoyado son mi esposa y mis padres. Y, bueno, también los amigos que se han convertido en clientes habituales. 

¿Qué tal funciona una tienda así en León? ¿Qué dificultades enfrenta?
Hasta ahora ha funcionado bien, aunque en un principio fue difícil hacernos de nuestra clientela. Poco a poco la gente comienza a darse cuenta de las ventajas del formato en vinilo. La dificultad más grande está en los prejuicios y la ignorancia de la gente, el pensar que es algo ya muerto, que los discos son baratijas y que la calidad de sonido es inferior a la de la música digital. Pese a eso la tienda ha podido mantenerse y vamos con paso lento, pero firme. 

¿Cuáles son las mejores experiencias de la vida a lo Alta Fidelidad? ¿Cómo es tener una tienda de discos?
Además de poder conocer discos muy raros, lo más gratificante es conocer a gente con pensamientos afines a los nuestros. Algunas veces también personas algo excéntricas, pero no por ello menos interesantes. Y, por supuesto, coleccionistas. Nos da un enorme gusto cuando nos visita por primera vez una persona y comienza a recordar anécdotas referentes a discos que tuvieron en su infancia o en su juventud. También es gratificante hacer lo que nos apasiona. Como bien dijo Confucio: “dedícate a algo que te guste para que no tengas que trabajar por el resto de tu vida”. No se puede ser infeliz si haces lo que quieres. 

¿Esa cita es de Confucio? ¿Qué tipo de discos vendes más?
[Risas. Más risas.] Creo que esa respuesta tú la sabes: los Beatles y Pink Floyd. Lo primero que hace la gente después de saber que vendes discos es preguntarte si tienes de esas dos bandas. Los discos de rock progresivo se venden bien, principalmente de bandas europeas. Y también los de bandas mexicanas que tocaron en su tiempo garage, psicodelia, boogaloo, ska y funk. Esos se van rápido. 

De tus experiencias en el mundo de la música, ¿cuáles han sido las más emocionantes? ¿Y las menos?
Lo más emocionante es poder tocar para un público y que a la gente le guste lo que haces, que realmente lo pasen bien con las emociones que transmites por medio de un instrumento musical. Como espectador y melómano lo mejor es ver a mis artistas favoritos. De lo más memorable: el concierto de Ska Cubano en el bosque Tlalpan, Desmond Dekker y los Skatalites en el Vive Latino de 2005 en el DF, Tino Contreras en Cuernavaca, los Tokio Ska Paradise Orchestra en Guadalajara, el New York Ska Jazz Ensemble aquí en León, Osaka Monorauil, Banda Basotti, The Cynics y The Slackers en Valencia. En los seis meses que estuve en San Francisco, California, pude ver en vivo a artistas como Sonny Rollins, Joe Baatan, King Khan and The Shrines, Charles Bradley, Budos Band y un largo etcétera.  

Envidiable. ¿Qué le falta a los grupos mexicanos (por no hablar de una escena) para hacerlo en grande y hacer gran música?
Creo que hace falta quitarnos el ego y los prejuicios respecto a ciertos tipos de música. También saber trabajar en equipo y arriesgar más que imitar, porque buenos músicos en la ciudad los hay. 

¿Cómo son tus sets de música? ¿Qué son tus prioridades? ¿”Pinchar” con mp3 o CD te va?
Depende. Si es un evento con varios “pinchadiscos”, trato de poner lo raro e inédito que tengo y que tenga buen ritmo, aunque lo raro no siempre es garantía de calidad. Cuando me invitan a mí solo hago un collage de estilos variados con lo que tengo en vinilo. La música en digital la utilizo cuando se me complica llevar el equipo, que es bastante pesado, pero sí la necesito porque no todo se encuentra en vinilo, desafortunadamente. 

¿John Lennon o Paul McCartney?
George Harrison. Aunque reconozco que eran muy buenos compositores, nunca me ha caído bien ninguno de los dos. 

¿Qué grupos o artistas eliminarías del mundo para que fuese un lugar mejor?
Eliminaría a los grupos que fomentan el odio racial y los prejuicios. También sería agradable poder persuadir a Miley Cirrus y Justin Bieber de abandonar sus “carreras” “musicales.” 

¿Tienes algún gusto musical culpable?
Si, dos canciones de Duran Duran que me recuerdan una parte de mi niñez. 

¿Cuál es tu bebida?
El pulque. 

La pregunta molestamente obligada de estos cuestionarios: ¿Podrías nombrarnos tus 10 discos indispensables? Sé que es difícil, pero sólo 10.
Art Blakey & The Jazz Messengers, Indestructible.
The Skeletons, Smile.
The Debonaires, The Debonaires.
The Orobians, Jamaica Italia Connection.
Jackie Mitto And The Soul Bothers, Last Train to Skaville.
The Music Machine, Turn On.
The Adjusters, Before The Revolution.
Ray Camacho & The Teardrops, Low Rider.
The Budos Band, II.
Charles Mingus, Ah Um

¿Y diez singles?
La Máquina del Sonido, Fuego.
Peace And Love, We Got The Power.
Pérez Prado (Pantaleón), Love Child.
Tino Contreras, La Marcha de Los Dioses.
Horace Silver, The Natives Are Restless Tonight.
Lloyd & Glen, Rudies Give Up.
Max Roach & Abbey Lincoln, Freedom Day.
Mabel King, Go Back Home Young Fella.
Exit 9, Fly.
Portishead, Pedestal

¿Películas? ¿Libros?
El planeta salvaje, Canterbury Tales, Santana: Americano Yo, Once Upon A Time In America, Fritz The Cat, Gato negro gato blanco, El Hombre de Papel, Blade Runner, El Padrino II, Bullitt. ¿Libros? El Hombre Rebelde de Albert Camus, El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco de Bukowski, 1984 de George Orwell. 

¿Alguna recomendación de algo que no podamos perdernos?
¡No pueden no venir a Soul Limbo!

C/S.

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