“Si no hay Verdad en lo que haces, no hay nada.” Entrevista a Cynthia Calderón.

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Publicado originalmente el
14 de febrero de 2014.

Aunque a Cynthia Calderón no le gustan mucho los cuestionarios, ni las definiciones, ni las listas, accedió a platicar con nosotros porque, hey, era necesario. Es una de las personas más interesantes de la ciudad, una creadora. Es cantante con Los Pájaros Lolos, un combo de jazz que, a pesar de su poco tiempo, se ha consolidado como una de las propuestas musicales más sólidas de León. Es, por si fuese poco, una experimentada actriz de teatro, yogui, viajera, habla varios idiomas (y ha concursado haciendo chanson francaise con gran éxito) y hace videos musicales y de animación: al menos dos para ¡Los Padrinos! (Comic Strip y El dormilón) y uno para Los Glosters, banda beat de Tarragona, Cataluña (Por la carretera.) Según ella dice, lo que le interesa de este mundo es “viajar, conocer culturas y diferentes formas de pensar. Estoy enamorada del arte de comunicar, en todas las formas posibles. Disfruto reír a carcajadas, la magia de la pintura, el cine, el té y los no cumpleaños.” Ojo a la Cynthia, que en cualquier momento nos toma por sorpresa y sacude nuestro mundo.

¿Cómo nace en Cynthia la obsesión vital, La Obsesión, por la música y los discos?
Recuerdo cuando escuchaba la música en casa de los abuelos, tanto en radio como discos. Crecí escuchando boleros. Para mí la música siempre fue y sigue siendo un misterio. Me gustaba imaginar a los músicos tocando en vivo cada vez que se escuchaba una canción en la radio. Lo que más me gustaba de los dibujos animados era la música. Cuando tuve cerca una grabadora pasaba el tiempo jugando a grabar programas de radio, conversaciones y canciones en cassette. Los sonidos siempre han llamado mi atención, la conexión que la música crea entre personas incluso de diferentes culturas.  Es un lenguaje universal. Y los discos… ¡son los discos! Antes era emocionante poner un disco en el tocadiscos. Y lo sigue siendo. He tenido la suerte a través de los años de estar rodeada de gente que aprecia la música y comparte sus gustos musicales, esto es también enriquecedor. Siempre hay algo que aprender.

¿Cuándo descubriste que podías cantar jazz de esa manera? Y cuéntanos un poco sobre los Pájaros Lolos.
Siempre me ha gustado cantar, es de lo que más disfruto en la vida. Aún sigo descubriendo y falta camino por recorrer. Desde niña me gustó estar en coros de la escuela y, más adelante en teatro, me gustó la comedia musical. Quizá fue la manera en la que comenzó a gustarme el jazz, gracias al teatro… pero fue hasta hace poco que surgió en mí la motivación de cantar jazz y aún sigo y seguiré aprendiendo. Hace unos tres años tuve la maravillosa oportunidad de estar en una ciudad en donde había jazz por todos lados, especialmente en los cafés, en la calle. Entonces acudía en mis tiempos libres a las sesiones de jazz y, en alguna ocasión, para improvisar un poco. La verdad me movía mucho escuchar y aprender de los otros, y poco a poco intentar hacerlo yo, así que comencé a interesarme un poco más en cantar jazz. ¡Es muy divertido! Podría cantar toda la vida. El jazz me recuerda que la música se baila, se escucha, se aprecia, pero sobre todo es natural y se disfruta, te recuerda que estás vivo.

Luego me dio la idea de querer estar en un grupo de jazz y coincidió con el inicio de Los Pájaros Lolos, un proyecto independiente que busca unir esfuerzos para crear. Es un trabajo en equipo, muy padre; integra tanto música como diseño audiovisual, pero lo más padre de todo ha sido la respuesta de quienes nos acompañan en las presentaciones en vivo. Es divertido y lleno de buena vibra. Los Pájaros Lolos es un proyecto que inició Alfonso Jiménez, quien es un gran músico y arreglista, así como Ramiro Jiménez y Carlo Olmos, quienes todo el tiempo tienen ideas y la iniciativa para inventar cosas nuevas. Nos han apoyado también en el proyecto Lucía Álvarez, Rafael Gutiérrez, Miriam Mosqueda, Carolina Segura; son parte del equipo y eso por mencionar algunas de tantas personas que nos siguen apoyando.

¿Qué tiene ‘esa’ música que no tiene la demás música?
El jazz me hipnotiza y al mismo tiempo me despierta. No sé qué tiene pero especialmente cuando escucho jazz manouche me siento poseída. No entiendo cómo alguien puede escuchar jazz sin moverse. Es eso me mueve y alegra mi alma. Creo que la creación en general, sea la música que sea me gusta cuando es natural, espontánea y sincera. El jazz tiene eso, sinceridad. Si no hay Verdad en lo que haces, no hay nada.

Has trabajado en la actuación, en la plástica y en muchas otras áreas artísticas. ¿Por qué dejar todo eso por la música?
En realidad lo mejor siempre es integrar. Me gusta pensar que lo que vemos, escuchamos, hacemos, todo ayuda a construir, a crear en la forma que sea. No me gusta etiquetarme, sólo me gusta ser. Y lo que voy aprendiendo no lo olvido, lo transformo. En el fondo es la misma esencia, el mismo mensaje, pero expresado de diferentes maneras. Si algo positivo logro transmitir a través de la música, genial.

Estuviste en Chile, Argentina y en París. ¿Qué viste por allá? ¿Y qué te trajiste?
Uf. Tanto. Me gusta mucho viajar y siempre hay historias que contar de los viajes, un montón de aprendizajes. Lo bueno de viajar es que uno trae consigo las experiencias, imágenes, los lugares, la gente, amistad y todo eso es lo mejor que puedes traer. Pero lo que más aprendes es sobre ti mismo… Las primeras veces que viajé tomaba fotos de todo. Un día todo el rollo de mi viaje se veló y aprendí que viajar iba más allá. Sí me gusta tomar fotos pero prefiero guardar lo que observo y vivirlo, después se transformará en otra cosa; en palabras, música, poesía o qué sé yo. A veces sólo hay anécdotas.

Recuerdo que fue en Chile y en Argentina en donde comenzó a gustarme más el jazz, pero en París decidí que quería cantar. Me gustaba visitar lugares como el Café Universel, en donde decidí que quería ser parte de un grupo de jazz. Al volver a México me traje esta idea y ahora es lo que hago.

¿Qué pasa con León? ¿Hay una escena musical? ¿Tiene potencial? ¿Estamos jodidos?
De que hay potencial lo hay, de que hay qué crear más, también. No me gusta mucho hablar de este tema, pero creo que sí es importante rescatar y mantener lo que se ha creado, y transformarlo, no conformarse. Si la ciudad no cambia, empezar por intentar un cambio y admiro la iniciativa de quienes colaboran a la causa.

¿Cuál es tu bebida?
Agua. Té.

¿John Lennon o Paul McCartney?
¿No hay otra opción? John parece simpático.

¿Qué grupos o artistas eliminarías del mundo para que fuese un lugar mejor?
Siempre he creído que para todo hay gustos  pero… hay algo en el reggaetón que nunca me acaba de convencer. Como diría mi abuelo, “sin agraviar a los presentes”, también me gusta respetar los gustos.

¿Tienes algún gusto musical culpable?
Tanto como culpable, no. No existen los gustos culpables. Si te gusta, te gusta; si no, no lo escuches o aprende a escucharlo. No sé si las cumbias villeras cuentan porque tienen letras no tan bonitas como los tangos pero que me dan mucha risa.

La pregunta molestamente obligada de estos cuestionarios: ¿Podrías nombrarnos 10 discos?
Ella Fitzgerald, Lullabies of Birdland.
Sarah Vaughan, Sarah Vaughan with Clifford Brown.
Françoise Hardy, Tous les garçons et les filles.
Serge Gainsbourg, Du chant à la une! y Anna.
Joni Mitchell y Pat Metheny, Shadows and Light.
Marvin Gaye, What’s Going On.
Otis Redding, Live in Europe.
Brian Wilson, SMiLE.
Astor Piazzola, Libertango.
Laura Rebolloso, El cascabel en mis venas.

¿Y diez singles?
Brian Wilson, Good Vibrations.
Nina Simone, I Wish I Knew How It Would Feel.
Gram Parsons, Return of the Grievous Angel.
Dire Straits, Romeo and Juliet.
Ray Charles, What’d I Say.
The Jackson 5, I Want You Back.
Otis Redding, Try A Little Tenderness.
Serge Gainsbourg, La Javanaise.
Anna Karina, Sous le Soleil Exactement.
Joni Mitchell, Both Sides.
Los Tres, Amor violento.
Barry White, Let the Music Play.

Ah, bueno, ya me pasé…

¿Películas? ¿Libros?
Uy, nunca terminaría… pero me gustan mucho las películas de Stanley Kubrick, especialmente Barry Lyndon; de Sergio Leone, Once Upon A Time in The West; de Fellini Y la nave va; Truffaut, Los 400 golpes; de Pasolini, Porcile, Los cuentos de Cantebury; Una noche en la ópera de los Hermanos Marx, siempre es buena para reír. Y todo Woody Allen. De Hayao Miyazaki, La Princesa Mononoke… y realmente todas las que he visto. Pero, sobre todo, soy bien creyente de Sergei Parajanov (Shadows Of Forgotten Ancestors) y Andrei Tarkovski, especialmente La infancia de Iván y El Espejo, Sacrificio, Nostalgia y, de hecho, un libro que me gusta mucho es de Tarkovski, Esculpir el Tiempo y, bueno, igual me gusta la poesía, especialmente Vicente Huidobro: Altazor, Temblor de cielo. Y Octavio Paz, El laberinto de la soledad.

¿Alguna recomendación de algo que no podamos perdernos?
Pues sí, de hacer lo que disfrutas hacer. Hacer un picnic de vez en cuando, caminar bajo la lluvia, hacer yoga y aprender otros idiomas. Escribir cartas y dibujar o practicar la caligrafía, cantar, bailar y reír y crear.

C/S.

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