Discos que importan: Dot Dash, Half Remembered Dream.

Publicado originalmente el 17 de enero de 2014.

1. Hace años, un álbum completo duraba media hora. El medio, el objeto que contenía las canciones, no daba para más. O sí, pero sería un problema: los surcos de los discos sólo podían tener ciertas medidas para sonar adecuadamente. No era algo imposible de arreglar para la tecnología, claro. Pronto, además del popular disco doble, llegaron otras técnicas y otros formatos. Los músicos podían hacer lo que quisieran. Pero aunque un montón de música en un solo álbum sonaba bien dicho así, hay casos que comprueban lo contrario. Dos ejemplos elocuentes de distintas épocas: todo Emerson, Lake & Palmer y el Be Here Now de Oasis. Excesos nada divertidos, dolores de cabeza y de culo y cuándo carajos va a acabarse este disco. Ustedes me entienden. El Curtis de Curtis Mayfield, que es largo, dura 40 minutos. El What’s Going On de Marvin Gaye, 35. El Paranoid Time de Minutemen roba sólo siete minutos del escucha. Creo que mi punto quedó claro.

2. El tercer disco de Dot Dash está vivo. Se editó a finales de 2013 por The Beautiful Music, por supuesto. Es fenomenal. Tiene guitarras destempladas, afiladas, wokandwoe. Tiene melodía, mucha melodía, debajo de toda esa estridencia. Es un disco bailón, cervecero, nocturno. Y dura 29 minutos. Es perfecto. Se llama Half Remembered Dream y a eso suena. Es frenético, es emocionante, es como debería sonar una gran banda de rock de guitarras a estas alturas, con tantos discos, tanta escuela y tanto pop cimentando una historia que se derrumba con estrépito en autotune. Es Dot Dash. Y es una fiesta. Guitarras, bajo, batería, voz, sin cabriolas ni amaneramientos. Son diez canciones y no logro ponerme de acuerdo conmigo para decretar una mejor. No hay. Y he escuchado el disco a oscuras, en autos, en esquinas, beodo, recién despierto, dormido, a solas, acompañado, en aparatos con bocinas lamentables y en hi-fis como los que salen en las pinturas de Shag. Pero sí logré ponerme de acuerdo para llegar a un veredicto. Unánime. Inapelable. Cierto. Yo digo: maldito discazo. Con safos.

3. Dot Dash es un grupo de Washington, D.C. que surgió de lo que quedó de otros grupos raros y estupendos: Minor Threat, Julie Ocean, The Saturday People, Strange Boutique, Youth Brigade, Modest Proposal, Swervedriver. Tienen tablas. Saben de qué va la cosa. Conocen su negocio mejor que nadie. Son viejos lobos de mar y nadie puede venir a contarles historias, porque seguro ellos son los protagonistas de las leyendas que se cuentan por ahí. Son cuatro, como aquellos grupos viejos que son relevantes todavía hoy. Llamémoslos por sus nombres de pila, porque son mis amigos desde el momento que terminé de escuchar Half Remembered Dream (con taquicardias, sudores y los pies adoloridos): Terry, Steve, Hunter y Danny. Suenan clásico. Suenan siemprejóvenes. Suenan a Dot Dash. Llevan un ritmo frenético no sólo en sus canciones: en cosa de dos años han lanzado ya tres discos en The Beautiful Music, el bellísimo sello independiente de Ottawa, Canadá. El primero es spark>flame>ember>ash (2011), el segundo es Winter Garden Light (2012) y el tercero es este. Y si el primero es como una foto impresionante de Stoya, el segundo es como un vídeo de Stoya en completo HD proyectado en una súper pantalla que aún no se ha inventado. Half Remembered Dream es como Stoya en persona, en una habitación cerrada, sólo para mí. Pero con guitarras. ¿Hiperbólico? Sí. ¿Y?

4. Alguna gente cita sin pudor esa canción regular de las Piedras, It’s Only Rock’n’ Roll But I Like It, para describirse o describir su vida o su filosofía o yo qué sé. Y luego, esa alguna gente, desdeña cosas como este disco de Dot Dash. O a Dot Dash. Yo, francamente, ya no entiendo. Pero tampoco me toca hacerlo. Allá ellos. Yo no necesito más que esto.

5. Recuerdo que todo comenzó una mañana, gracias a la Internet. Llegué a la web de The Beautiful Music y me topé con algo llamado Dot Dash. Si es por aquella canción de Wire, pensé, esto debe de ir por buen camino. El resto ya lo conté líneas arriba.

6. Uno de mis panas insiste en que la música debe ser un balance entre muchas cosas, que la armonía es lo más esencial. El tipo es un músico en toda regla, sensible, que ha visto demasiado mundo y que sabe lo que quiere cuando se trata de su música. Si no es impecable y perfecta, para qué. Otro de mis panas insiste en que la música sale de las jodidas entrañas y que vale más un guitarrazo desafinado pero intenso que cualquier nota limpia e impecable. El tipo es un artista en toda regla, sensible, que ha visto demasiado mundo y que sabe lo que quiere cuando se trata de su música. Si no sale de las tripas aunque suene a basura, para qué. ¿Saben? Eso ya no es un conflicto. Otros lo han resuelto antes. Pero hoy Dot Dash lo ha vuelto a solucionar para todos. Impecables, perfectos, basurosos, intensos. Música de verdad para tiempos como los que corren. Ka-boom.

C/S.

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