Maravillas del mundo moderno: Luis Gasca.

Luis_Gasca

Publicado originalmente el 19 de julio de 2013.

Luis Gasca es un maldito crack, oye. Uno de los grandes.

¿Tu panteón del rock? Está más obsoleto y horripilante que… Pero, hey, no divagaré ni arrojaré bilis. No hoy: a lo que vamos, mejor. Luis Gasca, decía. Un crack. Un trompetista. Uno de los grandes, de los realmente grandes, tan enorme que podrías encontrártelo en la calle y no tendría la pinta de ser un coloso. A lo mejor iría con algo chirriante, como mi tío jipi suele hacer cuando tiene oportunidad de soltarse el pelo (mal hice en lanzar esta figura retórica, pues el tío jipi ya no tiene pelo.) Tal vez su manera de caminar delataría el ritmo que hay en su sangre sus huesos su corazón sus tripas sus pulmones su bigote su pelo ya blanco. Quién sabe. Nunca me lo he encontrado en la calle y seguramente nunca lo haré.

Luis Gasca es un nombre que, por lo general, está escondido en los créditos de discos viejos. De discos viejos, ojo, que conforman colecciones impecables. No, en serio. Va un juego: ve a tu repisa. Busca cuántos discos tienes que incluyan el nombre Luis Gasca.

¿Cuántos fueron? El número es proporcional a la calidad de la colección. He dicho.

Luis Gasca nació en Tejas. Sus padres eran guanajuatenses, como los padres y abuelos de cientos de miles de chicanos. Fue figura central de la pequeña gran revolución chicana en la transición entre los años 60 y 70. Aunque desde antes había girado aquí y allá y dejado su respiración y vida en discos de Dámaso Pérez Prado, un matancero que hizo una cosa o dos. Grabó con Count Basie y con Stan Kenton. Todo eso antes de 1964, año en que viajó a México y se unió al grupo de Tino Contreras recién llegado de su servicio militar (donde seguro era el encargado de despertar al escuadrón.) Entre 1967 y 68 viajó por todo el mundo con Woody Herman y después con Mongo Santamaría, con quien grabó tres discos tremendos: Soul Bag, Stoned Soul (con una gran versión a Laura Nyro) y Working on a Groovy Thing.

Fue tan cotizado por propios y ajenos de la EscenaDeAquelEntonces (cuyo epicentro era Frisco) que fue requerido para acompañar a Janis Joplin en su gira mundial, que incluyó un bolo en ese barrizal llamado Woodstock. Grabó también con Carlos Santana, Jefferson Airplane y The Grateful Dead.

Todos hemos dedicado Suavecito de Malo a nuestra aztec princess, así que sin querer hemos dedicado a Luis Gasca, que hace su aparición estelar en esta canción. Ya estamos hablando de lo mismo, ¿no?

Sí.

Ya en los 70 hace lo suyo en discos de Cal Tjader (Descarga), Joe Henderson (Canyon Lady, que también produce), Tito Puente, Cheo Feliciano, George Benson y, de nuevo, con Mongo Santamaría, quien le dedica Dr. Gasca en su ciclópeo Live at the Yankee Stadium. Y en 1971 es parte de los créditos de Tupelo Honey de Van Morrison. Todo esto portando un bigotazo de aquellos y una melena que superaba en cool a cualquier monumento capilar portada por estrellas rock. Todo un dandi. Chicanismo power, esos. Yo a este sujeto le quiero.

Luis Gasca es un maldito crack.

Si su currículum como compañero de crimen de maleantes del calibre de los mencionados no te parece suficiente, pues, a mí tampoco.

Como líder, ha hecho algunos de los mejores álbumes de ese sonido que las disqueras insisten en colocar bajo esa rara etiqueta latin. Comencemos con The Little Giant (1969), en el que Mongo Santamaría y Joe Henderson pasan a segundo plano como músicos al servicio de las obsesiones de Luis Gasca, quien explota haciendo algo que no es jazz pero sí es jazz y no es latin pero sí es latin y que es tan bueno que las tripas se afojan y te cagas. De verdad. Hay que hacerse de una copia para saber de qué hablo.

Le siguió For Those Who Chant (1972), favorito personal desde la impresionante cubierta. Son cuatro piezas, todas de Gasca, llenas de alma y color. ¿Los títulos? Street Dude, La Raza, Spanish Gypsy y Little Mama. Si esto no es una declaración de amor a sus raíces, no sé qué es. Si la música pudiese graficarse de una manera convincente, esta sería una especie de action painting pollockiana hecha con salsa, tequila y sangre.

En 1974 lanzó Born To Love You y en 76 Collage, dos discos más adaptados a los tiempos-fusión que corrían. Aun así, es Luis Gasca y suelo ser muy parcial. ¡Es Luis Gasca, te digo!

Después de todo el ajetreo (mayor al que las cabezas de trapeador conocieron jamás) decidió retirarse a finales de los 70. Su trabajo estaba completo. Restaba, sí, contar sus historias a los chicos del barrio y enseñarles a tocar música de un modo honesto. Difícil tarea en unos años 80 raros. Él mismo debió volver en alguna ocasión a escenarios poco favorables. Pero ya estaba más allá del bien y del mal.

Esos son los verdaderos grandes.

Lo demás es paja. Los héroes de verdad no son carne de cartel. Viven entre nosotros. Son nosotros.

C/S.

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