Desempolvando discos: The Buttshakers, Yeti, Miqui Puig, The Jetset, Linda Guilala.

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Publicado originalmente el 31 de mayo de 2013.

Hace poco hice una Gran Reorganización. Ya saben, mover discos, reordenarlos, hacer biografía con ellos. No me pregunten por qué, pero sucedió. Es necesario cada cierto tiempo. Hubo discos con los que me dio mucho gusto reencontrarme, como panas que hace tiempo no se ven, Rusty James y Steve Hays. Aquí algunos de ellos:

The Buttshakers, Shake Some Action.
Franceses. Lyon. Nacidos en 2007. Ciara, diva soul de voz gigantesca, al frente. Funk que pondría a bailar hasta a los más azules. Han hecho ya bastantes cosas, entre ellas un 10” para CopaseDisques, Wicked Woman. Pero el disco que me ocupa hoy es su primera grabación, un cedé de fabricación casera cuyo título me trae a la cabeza un montón de cosas buenas. Fue grabado en enero de 2008 y mi copia trae pegado (aún) un post-it que dice Cheers from France y firma Butt, guitarrista. De alarido. El posavasos trae cuatro temas y no sé cuál me gusta más. Shake a Tail Feather es una canción muy recurrente, pero por una razón u otra siempre me gusta escucharla y la versión de los Sacudeculos es bastante cojonuda. Otro corte over-overplayed es Gimme Little Sign, pero los franceses sacan de nuevo la casta y la hacen sonar más que bien. Sus cartas fuertes son las dos canciones de cierre: Show Me The Way To Your Heart que me recuerda una historia de arrojar discos horribles desde un sexto piso para rescatar a alguien de perecer de asfixia por música horrorosa y Feel Good, perfecta para un sábado hooligan. El disquito dura apenas doce minutos, pero no se necesita mucho más. A mover el culo.

Yeti, Keep Pushin’ On.
De Yeti conseguí todo, literalmente todo, en todos los formatos posibles. Menos Yeti Gonzales, no sé por qué. Era natural, sobre todo si tomamos en cuenta que a principios de los dosmiles yo era un churumbel pipiolo que creía en The Libertines y en el wokandwoe por sobre todas las cosas. Cuando Pedro y Carlos se fueron por su lado y se pusieron a competir por cuál de sus proyectos tenía más portadas para la NME (my enemy) John Hassall, el bajista razonable, formó su grupo y –en muchos aspectos– resultó más seductor que Babyshambles o Dirty Pretty Things. Lo suyo era poderoso powerpop con himnos übercantables y guitarras tintineantes. Eran, además, un grupo de singles. Verbigracia, Never Lose Your Sense of Wonder es mi gran himno a la fecha. Pero Keep Pushin’ On (Moshi Moshi, 2005) es otra maldita obra maestra. Y su lado B era In Like With You, una de las grandes canciones de la década. La versión CD se completaba con un tercer tema, Carpet Road, que no desmerece. Su coro, por lo pronto, es de lo más pegadizo que hay. Con Yeti la cosa es poner el disco y que el corazón se arreé y corra riesgo de desbocarse. Ni modo. Es lo que hay. Este soy yo y soy así. Y, ahora que pienso, estos días han estado lo suficientemente majaras y lacerantes como para hacer una cita de fin de semana con mis discos de Yeti. Y unas birras. Por favor.

Miqui Puig, Homenaje a Barcelona.
De Miqui Puig se dicen muchas cosas. Como de los grandes, vaya. El sujeto es polémico, dandi, mitad caballero y mitad hooligan y un gran escritor de canciones. Pero, sobre todo, es un vate enamorado del mundo pop, de las historias de calle y de la buena vida. Y lo ha hecho todo, conservando casi intacta su ingenuidad primordial, su lust for life. En alguna ocasión juró nunca hacer un álbum en vivo, nunca uno de éxitos, nunca uno de versiones. Terminó rompiendo su voto por puro amor. Porque en 2010 grabó un Homenaje a Barcelona (Lav Records), que nos envió en un vuelo transatlántico y lo tatuó diciendo Con todo cariño para la resistencia mexicana desde North BCN. Tipazo. Si el detalle es grandioso, la música no se queda atrás. Es un compendio infalible de seis grandísimas canciones de y sobre Ciudad Condal versionadas por Puig y el Conjunto Eléctrico. Gigantes. Comienza con Soy así de Los Salvajes, el himno adolescente más significativo de la historia (y que cumplirá pronto 50 años), se sigue con Barcelona Ciudad de Loquillo y Trogloditas (haciéndola completamente suya) y la mezcla sin siquiera forzar la máquina con Barcelona Blues de Brighton 64. Insurrección es una de las mejores canciones de toda la vida, original de El Último de la Fila, y puedo decir lo mismo de Bagdad de Los Negativos. Pero la masacre no termina allí y Puig nos receta su versión de Fenomenal de BB Sin Sed y la felicidad es tal (y la voz se va, se va, se va entre grito y grito) que cuando llega Miquel a l’acces 14, la canción más bonita de Mishima -y eso la podría convertir en la canción más bonita del universo- ya uno puede morir en paz. Todas tienen la impronta Miqui Puig y las canta con tanto afecto y corazón que sólo queda decirle gracias. Muy grande, menda. La resistencia catalana sigue en pie.

VVAA, Do You Wanna Be In The Show, A Pop Tribute to The JetSet.
The Jetset es, verdaderamente, una anomalía incluso en un mundillo de anomalías. Era 1982 y Paul Bevoir y los suyos jugaban a ser los Monkees. Ingleses, se vestían como si se hubieran encontrado en el desván antiguo de la abuela el guardarropa usado para Head y hacían melodías que no se peleaban con el mod revival, pero que tampoco resultaban lo idóneo para un mod que quería engullir pastillas a lo bestia y atacar la noche como un león hambriento a un Sir Giles Lynchwood cualquiera. Tenían un sonido bubblegum la mar de anacrónico y hacían promoción con cómics, loncheras y peluquines, como se hacía con los greñudos en la cima de la beatlemanía. Unos malditos locos, The Jetset. Otro orate, Bart Mendoza, californiano y líder de Manual Scan y The Shambles, organizó un disco tributo en 2009 y le salió un recopilatorio perfecto. Nunca The Jetset tuvo tanto sentido como al escuchar grupos a los que, evidentemente, influenciaron; hoy, The Jetset suenan a the real thing y eso sólo demuestra su genio. El tributo se llamó Do You Wanna Be In The Show y salió en Twist Records. Además de los grupos de Mendoza (The Shambles y The Che Men) están The Eddies, Yeh Yeh, Rinaldi Sings, Russ Schneider, Cola Jet Set, Tetters Play Pop, The Risk, Ed James, Mega Super Ultra, The Ringles, Richard Fairclough, Jeremy y Herb Eimerman. Nada más. Es un maldito discazo que asegura fiesta allá donde se toque. Grandioso reencontrárselo.

Linda Guilala, Maqueta.
Cuando Juniper Moon se acabó en 2005, Iván y Eva continuaron con Linda Guilala. Comenzaron de cero, grabando demos en casa y distribuyéndolos ellos mismos en CD-R. El asunto era tan romántico que con cada disco que enviaban, regalaban una notita manuscrita agradeciendo el apoyo. En México pegó bastante bien y circulaban muchas copias, tanto que algunas canciones comenzaron a salir en discos recopilatorios. En perspectiva, ya que su carrera despegó y que han hecho varios discos, este es el que más me gusta. Es urgente, tiene un sonido jangle y letras cursis, un sonido twee muy natural y sin tantas referencias al sci-fi que, si bien es parte de ellos desde el nombre (Guilala es un monstruo japonés de serie B), se ha vuelto ya tópico en sus últimas canciones. Eso lo digo yo, claro. Mi favorita de este disco es Mis ideas son, pero Te he cambiado y Saber perder funcionan de maravilla. Torremolinos y Mi vecina (son sólo 5 temas) manejan ese tipo de melancolía que me puede porque soy un fácil y, ya, el disco me atrapó y mientras escribo esto lo he escuchado ya dos veces. Tal vez no debo. Tal vez sí. Va una tercera. A su salud, gachós. A su salud.

C/S.

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