“Predomina un mediocre conformismo en la ciudad.” Entrevista con Sangre Beat.

Sangre Beat

Publicado originalmente el 8 de marzo de 2013.

Sangre Beat, como le conocen amigos y enemigos, es uno de esos personajes que me chiflan: obsesivo, lenguaraz, idiosincrásico, punzante, leonés de cepa: confuso, peleón, orgulloso. Para algunos es un terrorista en miniatura: pintadas, street art con esténcil y pegatinas, agitación cibernética, caguamas en cualquier esquina, sesiones públicas de música toda en español, música vieja, rara y estridente. Para otros es una mente maestra al que hay que seguirle la pista: pintadas, street art con esténcil y pegatinas, agitación cibernética, caguamas en cualquier esquina, sesiones públicas de música toda en español, música vieja, rara y estridente. Y en vinilo original porque un gran porcentaje de su música no ha llegado a digital porque a pocos interesa. Sangre Beat vive en el corazón de la ciudad, pero también en un universo alterno de luchadores, punk, monstruos de la Universal, graffiti, bicicletas tuneadas, salvaje rock and roll primigenio, el León FC y la Gran Idea de que toda esta mierda que vemos algún día será oro (y de que este universo alterno un día será hogar para miles de almas perdidas que ya no lo estarán.) Y, por si fuese poco, el sujeto está en la plenitud de sus veintitantos y con grandes planes. Siempre es bueno conversar con Sangre Beat. Aquí va una privilegiada entrevista.

¿Cómo nace en Sangre Beat la obsesión vital, La Obsesión, por la música y los discos?
Mi obsesión musical nace a través de mi padre que gustaba de escuchar un programa local llamado Ritmos Juveniles de los 60 en LG, La Grande (en el 680 de AM.) El tema era un cover de I Feel Good de James Brown que en manos de los Johnny Jets se llama Bule Bu. Eso marcó el camino. Después conocí el rock urbano y el metal; siguió el ska, el punk… En mis tiempos de niño solía comprar cassettes, todo era más difícil: no abundaba la información musical y la gente cotizaba mucho sus álbumes. Incluso hoy día hay personas que no comparten su música (¡miserables!) Yo era muy dependiente de la generación anterior, platicaba mucho con melómanos de vieja escuela. No había internet como ahora…

En cuanto a los discos, todo comenzó a los 12 años al encontrar la colección de mi madre. Entre esos discos había dos de mi banda favorita de aquel entonces, Three Souls In My Mind. Quedé impactado por el objeto como tal: el arte de la funda, el tamaño de aquel formato, el simple hecho de investigar qué hacían ahí esos discos y como funcionaban. Fue un momento mágico. Inmediatamente desempolvé la tornamesa y casi me orgasmeo al escucharlos. Aquel día comenzó la búsqueda implacable de aquellos discos.

¿Cómo es tu barrio y cómo ha influido en tu forma de ser?
Mi barrio en sí es como el ombligo de la ciudad: es zona céntrica con mucho movimiento y variedad, y alberga a toda clase de individuos. Delincuencia y drogadicción no faltan. Pero de ahí han salido los mejores discos. Soy de clase baja media, si se puede llamar así. Nací en un barrio popular, Chapalita la bella. Después mi familia se mudó a una zona más céntrica de la ciudad, pero eso sí, en casa siempre se ha escuchado música. La generación anterior influyó bastante en mi cultura musical. Entonces se escuchaba mucho heavy metal, rock and roll y cumbia, pero a mí me daban ganas de ir más allá. No me conformaba. Esa hambre de querer conocer más. Escuchar y escuchar: esa es la mejor manera de aprender. Además conocí a buenos amigos amantes de la música con quien compartí conocimientos y experiencias.

Mi vida siempre ha girado en torno a la música.

¿Perteneciste alguna vez a alguna subcultura en algún momento?
¿Sentirme rocanrolero de barrio cuenta? Aunque escuchaba mucho ska punk, la verdad sí me identifiqué un tiempo con ser un tipo punk…

Son bien conocidos tus sets de música exclusivamente en vinilo en algunas fiestas en la ciudad. ¿Cómo consigues tantos discos tan desquiciados?
Mis sets definitivamente son poco conocidos, ya que en el pequeñísimo círculo de músicas interesantes de mi ciudad predominan los ritmos negros, lo revivalista y la Invasión Inglesa. Mis sets son meramente mexicanos, con un poco de garaje latino. Han tenido buena aceptación, claro, en algunas fiestas que me invitan a poner discos. Aprecio mucho a quien me ha invitado.

Mis discos principalmente provienen de una intensa y constante búsqueda en tianguis, domicilios particulares, incluso al azar. Hay que salir de cacería con la mentalidad de rescatar algún disco de ese inmerecido anonimato (son los discos que más se aprecia tener.)
También, a veces, los compro por Internet ya que es muy difícil encontrarlos en la cháchara.

¿Qué pasa con León? ¿Hay una escena musical? ¿Tiene potencial? ¿Estamos jodidos?
León, desgraciadamente, baila al son que le toca la radio (y la radio es mala.) Predomina el gusto por la basura auditiva: lo que está de moda en los USA y en el DF y ya. Poca gente considera la música una necesidad primordial, les da igual lo que suene, sólo quieren emborracharse, drogarse y pasarla bien. Sí hay una “escena”, aunque muy pequeña. Pero la hay. ¿Potencial? La verdad no sé. Pocos chavos de la generación actual tienen el interés de escarbar un poquito y mucho menos de gastar dinero en discos. Es más cómodo descargarlos.

¿Cuál es tu bebida?
Cerveza. Y pulque, por supuesto.

¿John Lennon o Paul McCartney?
¡Ninguno! Juan el Matemático. Punto.

¿Qué grupos o artistas eliminarías del mundo para que fuese un lugar mejor?
Para empezar, erradicaría géneros: movimiento alterado, reggaetón, tribal, narcocorridos. Y la música con tendencias racistas. No puedo evitar las náuseas al sólo mencionar esas porquerías.

¿Tienes algún gusto musical culposo?
¡Sí! Las canciones de los Bukis.

La pregunta molestamente obligada de estos cuestionarios: ¿Podrías nombrarnos 10 discos?
¡Uff! No me hagas esto. Bueno, menciono algunos, aunque no en orden de importancia:
Delincuentes: Jóvenes Punks de América Latina.
Los Matemáticos, Go Go en Roko.
El LP de Los Profetas en Capitol.
Andrés Landero, En Acción.
Las Moskas, Mony Mony.
El homónimo de Juan el Matemático.
Los Tijuana Five.
El homónimo de Kaleidoscope, los mexicanos.
El LP de Las Antorchas en Orfeón.
Los Strwck, La Doctoriza (muy bizarro, por cierto.)

¿Y diez singles?
Y singles:
Los Sleepers, Ella tiene magia.
Los Monkys, Triste estoy.
Los Profetas, Loco estaré.
La Tropa Loca, Suavecito / El fanático.
Seven Teens, Un poquito de todo.
Tiempo 4, Jungla Soul.
Tommy López, EP.
Los Correcaminos, Incienso y menta.
Quinta Visión, Lamentos de un mico.
Ofensiva Pop, Tequila EP.

¿Películas? ¿Libros?
¡Películas! Simón del desierto, que incluye un final exquisito; El Topo de Jodorowski; Principio y fin; El ángel exterminador de Buñuel. El cine mexicano es mi favorito, no hay duda. No soy un gran lector, soy totalmente auditivo.

¿Un punto final épico a nuestra conversación?
Necesitamos más eventos, más difusión, aprovechas los lugares céntricos. Aprovechemos la radio por Internet, programando buena música, adueñémonos de más espacios en fotos, bares y lugares públicos. ¡Qué nos pasa, apática juventud! No se necesita más que el clásico de boca en boca, compartir música, fanzines (ya todo esto lo han intentado los amigos de la vieja escuela.) Pecaré de pesimista, tal vez, pero es más cómodo seguir los patrones de esta sociedad y desgraciadamente predomina un mediocre conformismo en la ciudad. Ojalá me equivoque y el León esté despertándose.

C/S.

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