Presta atención, son los Ghetto Brothers.

ghetto-brothers-power-fuerza-front

Publicado originalmente el 11 de enero de 2013.

Carajo, si la música es lo más bonito y noble que hay en este mundo. Carajo, que sí.

Recién descubrí a un grupo que, a pesar de haber lanzado su único álbum en 1972, sacudió mi mundo. Como sacudirá el de cualquiera con dos dedos de frente – cualquiera que se deje, claro. Se llaman The Ghetto Brothers, son puertorriqueños del Bronx y son una pandilla que hacía música increíble. Atenta, chica, que aquí hay cosas, ñaca-ñaca, es una de esas historias que me (nos) chiflan. ¿Lista?

Los Ghetto Brothers, decía, fueron una caterva del Este de Nueva York, lugar de inmigrantes centroamericanos y caribeños. Se reunían en la calle 162 en un pequeño local donde, antes, habían actuado los hermanos Benjy, Robert y Victor Meléndez bajo el nombre The Junior Beatles. Crecieron, además, con la música de Tito Puente y los discos de salsa de sus padres.

A finales de los 60 las calles hervían en ciertos sectores de la ciudad. Las Panteras Negras habían puesto el ejemplo y el Partido Socialista de Puerto Rico, establecido también en el Este (la parte Nuyorican, palabra mezcla de Nuyork y Puerto Rican) ya estaba sacudiendo consciencias. Benjy, el más avispado, se hizo militante y comenzó a notarse en su música y en la pandilla: con sus hermanos y amigos se dedicó a sacar a los junkies y a los pushers del barrio, que los niños estaban jugando en la calle y ellos tenían derecho sobre los viciosos; organizó pequeños rallies con música estridente para dar ropa y desayunos a los escolapios. Chica, como una versión amigable de una película de Ralph Bakshi.

Y en las noches, al club a tocar un rato. Cada vez sonaban mejor: en el mejor cóctel siempre caben los Beatles, Willie Colón, el doo-wop de esquinas sucias y las guitarras afiladas del rock and roll. Por este tipo de cosas es que Nueva York es una ciudad de leyendas. ¿Dónde, si no, pudieron haber surgido los Ghetto Brothers?

Llamaron la atención, por supuesto. La de su gente y la de algún dueño de tienda de discos (un tal Ismael Maisonave) que tenía un pequeño sello llamado Salsa Records (of all names.) Grabaron ocho canciones, siete originales, en un estudio en Manhattan y les produjo Bobby Marin, figurísima de la música latina por su Orchestra y sus constantes colaboraciones con Joe Cuba, Jimmy Savater, Joe Bataan y Louie Ramirez. La sesión duró apenas un día. Se nota; para bien, por supuesto, que los discos impecables tras meses de producción y planeación ya sobran. Lo de los Ghetto Brothers es espontaneidad y fuerza y testosterona y mucho sabor, chica. El sonido de un momento específico de 1972, del Este de Nuyork, un pedazo de la historia de la humanidad que no sale en los libros que deben memorizar los colegiales. Emoción pura y dura.

El disco se llamó Power-Fuerza. Las canciones se enlistaban así: Girl from the Mountain. There is Something in my Heart. Got this Happy Feeling. Mastica Chupa y Jala. You Say You Are My Friend. Viva Puerto Rico Libre. I Saw a Tear. Ghetto Brothers Power. Y las notas que aparecían en la funda del disco, escritas por Benjy, decían algo como: “si el sueño de los Ghetto Brothers se hace realidad, el mundo entenderá que la little people desea ser reconocida, desea ser educada correctamente para poder transmitir su conocimiento a sus hijos e informarles orgullosos de su herencia y cultura, y ser una parte funcional del sueño de América. Si el sueño de los Ghetto Brothers se hace realidad, la little people ya no será little people nunca más y dejará su propia marca en este mundo. Escucha a los Ghetto Brothers… y ponte atento.”

Power-Fuerza es como ese punto intermedio (que no sabíamos que existía) entre MC5 y Santana. Es sorprendente, aunque no incomprensible, que se haya mantenido en la oscuridad por tanto tiempo. Por fortuna, Truth & Soul Records ha lanzado una reedición impresionante: un LP con un libro de 80 páginas sobre el grupo/pandilla más vibrante del mundo, incluyendo una entrevista con Benjy Meléndez, líder, fundador y presidente. Porque, chica, podrías creer que idealizo la música por la gran historia que hay detrás de ella, pero no.

Durante años copias del disco original cambiaron de manos por cientos de dólares entre coleccionistas y enfermos (que es lo mismo.) Los Meléndez ni siquiera tenían una. La leyenda fue creciendo poco a poco y, ojalá, el sueño de los Ghetto Brothers se haga realidad, aunque ya más tarde que temprano. Su música es notable, su idiosincrasia aún más. Estos son los grupos que importan, chica, los que hay que decir a los demás que escuchen, los que hacen de la vida algo que vale la pena. Carajo, si la música es lo más bonito y noble que hay en este mundo. Carajo, que sí.

Los Meléndez, por cierto, siguen activos. Victor murió en 1995, pero Benjy y Robert siguen tocando (ya no bajo el nombre de su pandilla) con sus hijos cada fin de semana en su barrio. Porque lo de estos no es ser superestrellas, nunca lo fue. Lo de estos es una labor de amor. Lo de estos es un mensaje sustancial, valioso, urgente, vital. Presta atención.

C/S.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s