Deacon Blue y los hipsters.

Publicado originalmente, como perorata, el 12 de octubre de 2012. También publicado, en una versión más sensata, en LaPopLife el 23 de octubre de 2012 y puede leerse acá: http://bitly.com/OXoVAT.

I

Los prejuicios no te dejan vivir, chica. Tíralos al cesto, hazlos puré y cómetelos o paléatelos por el cabo. ¿Que no ves los tiempos que estamos viviendo? No te atrevas a citarme a Dylan otra vez. Sal del lugar común de una vez por todas.

¿Que no ves que es un tiempo crucial? ¿Que no sientes la sangre (y todo lo que llevas en ella: cafeína, alcohol, música, letras, vida) casi hervir? ¿Que no te importan todos esos muertos y toda esa violencia y toda esa estupidez? ¿O es que no te has dado cuenta?

Dos prejuicios molestitos: 1) Los 80 fueron los 80 que VH1 y el idiotísima 101.5 dicen que fueron, llenos de inmundicia y zafiedad. 2) Hipster es un cateto imbécil molesto que como no se encuentra en el mundo se cubre de presunción, arrogancia y memez. Y que, además, usa lentes de pasta, anda en reluciente bicicleta y gusta de series vomitivas de Chuck Lorre.

¿Sabes algo? La broma está en ti, chica. Porque te has creído cosas que no son. Te han alimentado a la fuerza de un discurso hecho de boñiga y te lo has comido creyendo que era la Próxima Cosa Grande.

Tu rebelión entre comillas gigantescas es nada. Es parte de un guion.

1) Los 80 fueron una época grandiosa como cualquier otra época del ser humano. ¿Dio esperpentos espeluznantes? Sí. ¿Más que otras épocas? No. Cómete tus años 60 con sus abominables reyes lagartos y brujas cósmicas, que nos han vendido como La Gran Verdad cuando ni ellos se entendían. O tus 70 irrelevantes y ruidosos, vacíos, faroleros. ¿Sigues creyéndote que los 80 fueron Cindy López y su Girls Just Wanna Have Fun y el Chico Tarzán? Apaga la tele. Apaga la radio. Enciende tu cabeza de una vez por todas.

De una vez por todas, chica. De una vez.

2) Hipster es una de las palabras más bonitas en todos los idiomas. Y borra esa imagen purgante de tu cabeza, por lo que más quieras. Hip era, en su acepción original, aquel que iba hacia adelante, “avanzar y aprender”, beatnik, lujurioso, obcecado por la luz de la maldita belleza, modernista, Baudelairesco, dandi entre basura. El avanzado, el sabio, el que lo ha visto todo y, sin arrogancia, sabe decirle al mundo que hay más cosas para ver si están dispuestos a tomar la carretera (real o metafórica, qué más da.) Rescatemos la palabra. No entremos en el juego imbécil, chica. Hipster es una palabra bellísima. Si la pronuncias pienso en Kerouac y Ginsberg y Coltrane y Ornette y Thelonious y Mingus y Moncure March y los Hermanos Marx y los Panteras Negras y en pulcritud y en Cocteau y en dadá…

II

Deacon Blue es un nombre que, seguramente, no te dirá mucho, chica. Tuvieron algunos éxitos gigantescos en los 80 y aparecen en alguna de las mixtapes que te he hecho y que has ignorado sin vergüenza ni pudor. No pasa nada. Son el tipo de pop que me gusta: escocés, arrogante, anorak, otoñal, estridente, lleno de esas referencias cruzadas que siempre has tildado de melindrosas y molestas. Son como yo, en muchos sentidos: hermosos perdedores.

Deacon Blue, cuyo nombre sale de una canción de Steely Dan, son lo más representativo de los 80, aunque no lo digan ni VH1 ni el jodido 101.5, chica: alienados, elegantes, modernos. ¿John Hugues? Sí, a la inversa: lo real, lo que latía, los de la piel sensible y los sonidos convincentes. Y, claro, como todo lo genuino, desapareció por una o por otra. Lo hizo por muchos años. Pero como Dexys y como algunos otros tercos, han regresado. Y han regresado con un disco que va a volarte la cabeza porque, además, se llama The Hipsters. Y hacen honor al nombre. Porque es una palabra hermosa y llena de significado. Porque es la palabra que describe a los que van a cambiar al mundo.

No a los catetos. No a esos.

Deacon Blue importa. Por eso no llegará ni al VH1 ni al 101.5, chica. Mejor. Pero eso sí, los pondré a la menor provocación: en el auto para pasar esa carretera que odiamos, el viernes para recibir al weekend, el lunes para recibir a la semana, el domingo al despertar para recordarnos que estamos vivos; los voy a poner cuando llegues de malas y arrojando cosas y los voy a poner cuando quieras hacer el amor. Los haré sonar cuando te duches toda demacrada porque igual nos vemos todos los días y da igual y también cuando salgas por la puerta, toda arreglada para brillar en la calle.

Deacon Blue es lo que necesitas para calmarte y bajarte de esa nube de desperdicio en la que te metiste para ganarte la vida. Y la estás perdiendo en el intento…

Deacon Blue para una vida mejor. The Hipsters. Hermosas palabras. Hermosa combinación.

Tira tus prejuicios al cesto. Hazlos puré. Báilalos. Échalos fuera.

C/S.

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