Vivir limpio en circunstancias difíciles.

meaden

Publicado originalmente el 6 de julio de 2012.

A cantar. A hacer ruido. A bailar.

Hemos vivido días duros llenos de información lamentable. Si André Bréton siguiese vivo habría tenido difícil describir el surrealismo de pésimo gusto del circo político mexicano. El país está sucio. Mucho. El ambiente apesta.

Hoy más que nunca, Pete Meaden, hay que hacer nuestro el lema que los chicos mods del siglo XX portaron como escudo (al menos los más sensatos, los listos, los genuinos): “Vivir limpio en circunstancias difíciles.”

Dicen que tenemos lo que nos merecemos. Disculpen, pero mi familia, mis amigos y yo no nos merecemos esto que sucedió y que seguirá sucediendo. Y nosotros también somos México. Creo que es hora de dejar tópicos de lado y comenzar a pensar, realmente a pensar. Hay que comenzar a dudar constructivamente, a hacernos preguntas (la situación justo ahora no está para respuestas, sino para preguntas: necesitamos llegar a las preguntas adecuadas para ponernos a buscar una respuesta), a apagar la televisión, a leer, a leer, A LEER, a escuchar más y mejor música, a exigirla, a acabar con hegemonías culturales que, ay, son en las que se fundan muchas de las insensatas arbitrariedades políticas de nuestro XXI tan idiota. Porque, hey, no sólo somos el país que tendrá (¿?) un presidente rockstar (como se burló un diario francés) o uno de telenovela, sino un país de millones que produce muy poco. ¿Dónde está la música? ¿El cine? ¿La literatura?

Sí, es cierto, las políticas culturales son por lo general desfavorables. Pero los canales de difusión son hoy más democráticos. ¿Les suena Internet? ¿O la vieja fotocopiadora? ¿O el vídeo? ¿Dónde están los cineclubes, los conciertos con música elocuente, los fanzines con opiniones autorizadas por ser transparentes? Llegan los Dinosaurios (que, profetizó Charly García hace ya muchos años, van a desaparecer) y la amenaza es volver al México rapaz y salvaje que, se suponía, abandonábamos lentamente gracias a muchos inesperados factores, y no hablo de alternancia política ni de insensateces; en realidad, el trabajo constructor lo hemos hecho nosotros, los de a pie, y seguirá así. Sí, vuelven los Dinosaurios, pero lo hacen en un México que, quiero suponer, tiene más canales de comunicación; uno que ya entendió que la pasividad es nociva y que más vale comenzar a hacer algo para trascender un sistema político, social y hasta religioso que ya no responde a las necesidades de La Sociedad Pensante. ¿Somos parte de una o aún necesitamos de alguien a quien echarle culpas? ¿Qué hemos hecho y qué haremos para conformar una Sociedad Pensante, un Underground de Mediodía, una verdadera Primavera?

Porque, sí, mis panas, U, lo verdaderamente absurdo es no ser un romántico. Quien no tiene ideas ni sensaciones, para qué. Para qué.

Tras este proceso electoral que dejó a cualquier obra de teatro del absurdo como un esbozo de jardín infantil se ha abierto una nueva Brecha Generacional. Qué bueno. Puede que los jóvenes que han salido a las calles no te simpaticen y tengas tus razones. Está bien. Pero, ¿sabes?, qué bueno que lo hicieron. Es más, creo que se tardaron en salir. Que, lo digo así, nos tardamos demasiado. Y que un movimiento necesita afinarse, organizarse y dejar de improvisar. Hay que seguir creando símbolos y cuestionando. De hecho, de eso se trata la democracia (no sólo de votar y lo que sigue es la Ley de Herodes, ¡qué fácil!)

No perdamos la cabeza. La ignorancia lanza patadas de inicio, nosotros tenemos las palabras hasta donde den. Tenemos la Música, como decía Leonard Cohen. Somos los mis-shapes, mistakes, misfits, señor Jarvis Cocker, cuya mejor arma son las mentes. Acordémonos de Gene Sharp. Leamos más y mejor. Y mejor. Tenemos muchas cosas de nuestro lado. La Música, por ejemplo. El estilo y su subversión. Los medios. La red. Las ideas. El vigor. Los músculos. La técnica. Los libros. La pasión. El revolutionary spirit de Paul Simpson y los Wild Swans. La ignorancia no debe caber. Hay que hacer sonar cacerolas cuando el noticiero oficial se transmita, hay que hacer ruido cuando estemos juntos, hay que juntarnos más. Hay que ocupar la ciudad, no con plantones y mantas, sí con nuestros pies y cabezas y bocas y palabras. Caminar los parques y las calles, beber los bares, charlar los cafés, bailar las plazas, creerse que vivimos en una Ciudad, con mayúscula; hacer más canciones, más, hacer de lado a los rockstars y los tributos a NoSéQuién. ¡Necesitamos música nueva! ¡Música propia! ¡Música local! ¡Música de verdad! ¡Música actual! ¡Música que hable de nosotros!

Hay que vivir limpios en circunstancias difíciles. Hay que ser excelentes. Y ser excelentes, Bill y Ted, uno con el otro. A cantar. A hacer ruido. A bailar. Como dice la canción de La Máquina del Estruendo: nada nos detendrá.

C/S.

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