Discos que importan: Curtis Mayfield, Curtis.

Publicado originalmente el 2 de septiembre de 2011.

Curtis Mayfield es de esos héroes con los que las palabras hacen falta. O sobran. Hablar de Curtis Mayfield es para mí inevitable siempre, pero también dificilísimo, porque lo admiro de una manera fervorosa. Y a la vez, siempre le miro frío y a la distancia, científico, intentando comprenderle. Porque es un personaje fascinante, un tipo que hablaba verdades gigantescas y que cantaba de una manera que daba sentido al nombre de su música: soul.

Mayfield era un genio gentil, un visionario (uno de verdad, en un tiempo en que la palabra se usa demasiado a la ligera) y un luchador. Un verdadero artista en el término más puro: su tremenda lucidez le llevó a ser un creador gigantesco. Era honesto y sensible, por un lado; era un virtuoso, por otro. No sólo creó canciones populares, clásicos indiscutibles; creó himnos, manifiestos, obras de arte sonoras sin necesidad de complejidades acomplejadas, jamás cayendo en las imbéciles trampas del rockandrollismo pendejo, irracional y greñudo que significa nada aún hoy (a pesar de que nos lo quieran vender como nostalgia en algunas obtusas estaciones radiales.) Curtis Mayfield hacía música importante, había sufrido su parte, había visto sufrir a los suyos y sabía que el mundo estaba enfermo y triste. Pero sabía que no todo estaba perdido.

Cantaba desde muy joven con ese falsetto que a veces era lloroso y a veces, eufórico (la dualidad de los sensibles.) Nacido en Chicago en el ’42, vivió con su madre -a la que siempre adoró- en diversos housing projects. Dejó la escuela a finales de los 50 para unirse a los Impressions, un grupo que comenzó cantando doo-wop en las esquinas y terminó colocando discos en las listas de popularidad. Con claras influencias del gospel (la madre era profundamente religiosa) y la nueva música, Mayfield comenzó a escribir canciones cada vez más impactantes. Jerry Butler, su compañero en los Impressions, se hizo de una carrera con ellas cuando dejó el grupo.

Conforme avanzaba la década de los 60, comenzó a grabar canciones más combativas. Ahí está Keep on Pushing, que sirvió de emblema a la comunidad negra. Ya en ’65 compuso tal vez la canción más emblemática del Movimiento de los Derechos Civiles, People Get Ready. Eso sí es un himno, no los que grababan los jipis encamados en hoteles de lujo.

Pero el éxito a lo Motown no fue algo que lograron. No fue sino hasta el final de esa década que We’re A Winner le significó a los Impressions un hit importante. Siguieron Choice of Colors y Check Out Your Mind, pero Mayfield ya miraba hacia otro lado y tenía un pie fuera del grupo. Había muchas más cosas que decir. La música estaba cambiando (después de Sly & The Family Stone nada fue igual), la guerra de ‘Nam continuaba (ya lo decía Petey Greene, el célebre DJ con consciencia social: quieren que los negros y los cafés vayamos a matar amarillos en beneficio de los blancos), los derechos civiles seguían siendo pisoteados y la economía se volvía loca. Surgió, gracias a Melvin Van Peebles, un movimiento fílmico agresivo y totalmente afroamericano, el blaxploitation, del que Mayfield sería parte más tarde. Era hora de levantar la voz.

Curtis (1970) fue el primer disco solita de Curtis. Y, carajo, es tal vez de los discos más importantes, complejos, entrañables, desafiantes y hermosos que se han grabado.

Musicalmente, es incomparable: un funk filoso, pero aterciopelado, al que se une ese falsetto memorable de Mayfield. El álbum de su vida. Hay pasajes musicales que sin duda caben en estudios sobre música clásica y ritmos como para llenar pistas; hay melodías que se convirtieron en standards, tan frescas que casi parece que Mayfield se las iba inventando sobre la marcha; hay guitarras icónicas, orquestas imponentes, tambores que suenan a pasos de toda una raza (la humana, por supuesto, lo demás son sólo tintes, matices.) Hay canciones que deberían recordarnos que el hombre es tan capaz de crear como lo es de destruir.

Hay en el disco una convicción profunda, una fe colosal, unas palabras que aún hoy resuenan como un cañón, poesía para los que insisten en que puede haber paz, entendimiento y justicia. Todo ello dicho sin gritar, sin rabia, sino con un montón de soul, elegantísima música que suena a todo lo bueno del pasado y a todo lo ilusionante del futuro, con la serenidad del sabio y la seguridad del virtuoso.

La canción que abre el disco es tan simbólica como lo que más: (Don’t Worry) If There’s a Hell Below We’re All Gonna Go, en la que canta que no importa si eres blanco, negro, judío o  mujer, el diablo te espera allá abajo. The Other Side of Town y The Makings of You son la mejor mezcla entre lo viejo que es lo nuevo y lo culto y popular. We The People Who Are Darker Than Blue es un grito de unión (“si en tu mente pudieras ves que eres del mismo color que yo, perdóname, mi hermano, te vanaglorias y sé que no te importa si te cuento mi historia completa”) que aún hoy tiene sentido.

El lado B comienza con Move On Up, uno de los momentos más emocionantes de la música. Otra icónica es Miss Black America, lo mismo que las dos cerradoras, Wild and Free y Give It Up¸ dos de las mejores muestras del nuevo sonido de Curtis Mayfield: sin abandonar la suavidad del R&B de los Impressions, pero apuntando más alto con todas las posibilidades de la música le abría. Y eran infinitas.

El éxito siguió para Curtis. En 1972 escribió su disco más exitoso, la banda sonora de Superfly, una de las películas más recordadas del blaxploitation, un movimiento fílmico que se distinguió por la glamourización de la violencia; Mayfield, sin embargo, se atrevió a hablar de realidades sociales (la muerte es sólo muerte, el desprecio es sólo desprecio), de respeto y de unión en el soundtrack de una película sobre un criminal que busca su redención. Ese era Curtis Mayfield, quien murió en 1999 tras soportar una larga serie de enfermedades que comenzó con un accidente en los años 80 que le dejó en silla de ruedas y terminó con una diabetes aguda que le arrebató la vida. Larga vida a Curtis Mayfield, uno de los pocos héroes verdaderos que quedan, aunque ya no esté aquí.

Sigamos sus consejos: get ready, keep on pushing, move on up.

C/S.

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