Discos que importan: Big Star, Radio City.

Publicado originalmente el 11 de mayo de 2011.

Big Star es, con su permiso, uno de los diez mejores grupos de todos los tiempos. Radio City, uno de los discos más geniales de la historia de la humanidad entera.

En estos días de euforia, no hay mejor música que Radio City. Debo admitir que tuve que lanzar una moneda al aire, porque no me decidía si reseñar el primer disco de Big Star, #1 Record o este – ambos son piezas maestras sin par, un dream team de canciones sólidas y fundamentales. Ganó Radio City, así que hubo que ponerlo a girar y escuchar y evitar caer en la tentación de ponerme a gritar y saltar y llorar; debí concentrarme mucho para escribir algo que no fuese balbuceos underwood con tinta barata (no realmente, miento para glamourizar, escribo en procesador de textos), cualquier basura de fan irracional. Bueno, al menos lo intenté. Soy un fan irracional. Basura de lo peor.

Alex Chilton es el puto amo. Es una maldita leyenda. Si con los Box Tops era ya un dardo envenenado (y, sí, muy exitoso), con Big Star, al lado de su amigo Chris Bell, se convirtió en un arma de destrucción masiva. Pero como toda bomba atómica, fue un proyecto que siempre fue un secreto (a voces), un handle-with-care o de lo contrario explotarás de puro placer. Big Star era sólo para los iniciados, hélas, jamás un éxito, a pesar de sus sensacionales temas que habrían hecho volar por los aires cualquier aparato de radio.

Tras #1 Record de 1972 (un disco tan espectacular que deberías ponerte de pie), Chris Bell se marchó. Big Star siguió adelante con Chilton, Andy Hummel (otro gigante) y Jody Stephens, haciendo música importante. Grabado en los estudios Ardent, en Memphis, Radio City (1974) fue un fracaso de ventas, como muchos otros álbumes legendarios. La disquera no se interesó en promoverlo, hubo problemas de distribución y problemas económicos. Pero los caminos de la música son misteriosos, y con el paso del tiempo se convirtió en un álbum seminal: el disco fundamental de esa cosa llamada powerpop.

Radio City llegó antes que el punk a hacer frente a una época llena de música espantosa y autoindulgente; era un disco de canciones en un tiempo en que se vendían por millones elepés repletos de ego, de interminables e intrascendentes solos de guitarra y falso wokandwoe. La pompa burguesa y vulgar del rock progresivo/de estadio se había convertido en algo vomitivo. Y entre todos esos ídolos vacuos, llegó Big Star, un grupo que hacía melodías entrañables a lo British Invasion, con guitarras discordantes y un sonido rompebocinas, adictivo. Si los grupos de ayer se ponían como meta ser como Elvis o (años después) los Beatles o los Stones, los de hoy deberían de olvidarse un poco de esos chrismartins plañideros y apuntar a Big Star.

Y es que O, My Soul es un tema abridor como pocos. En mi propia lista de Top-Side-Ones-Track-Ones entraría sin duda. Life is White y Way Out West son tan geniales que faltan palabras. What’s Going Ahn es como si alguien hubiese osado mejorar a los Kinks. You Get What You Deserve y Mod Lang debieron ser números-uno en las listas de todo el mundo, aunque ahora son himnos de nuestro propio underground de mediodía. Back of a Car es una canción pop perfecta: guitarras jangly, estribillo pegadizo, letra adolescente. Chris Bell colaboró en ella antes de partir. Daisy Glaze y She’s A Mover son otros dos himnos. September Gurls es el epítome del powerpop (sí, aún más poderosa que My Sharona), y Morpha Too suena como el puto cielo. I’m In Love With A Girl es una balada acústica hermana pequeña de esa otra obra cumbre, Thirteen, y cualquier chaval mataría por haber podido componerla. Lo juro.

Quema esos discos. Insisto. Pon a girar éste. Radio City. Tu vida va a cambiar.

Play.

Blaugrana al vent!

Con el reciente campeonato de Liga del FCB, me atrevo a recomendar un rap tan garrulo como apasionado. Hosoy, un combo hip hop catalán, grabó Campeones en 2006, cuando ganaron aquella lluviosa final de París. Pero puede escucharse para festejar cualquier otro título. Madridistas, españolistas, oídos sensibles y susceptibilidades endebles, absténganse. No digan que no les advertí. De otro modo, ahí está el Cant, versión Serrat. Gràcies equip!

C/S.

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