Maravillas del mundo moderno: The Blues Brothers.

Publicado originalmente el 5 de febrero de 2010.

Los Blues Brothers son lo puto crack.

En serio. Son una de las mejores cosas que me han pasado como obsesivo de la música, del cine y de la desquiciada comedia americana que surgió del show televisivo neoyorquino Saturday Night Live a finales de los años 70 del XX. Lo tenían todo.

Nacidos en alguna cloaca de Calumet City, Chicago, y rescatados por un viejo intendente llamado Curtis, estos hermanos se criaron en un orfanato católico en donde se forjó su carácter. No precisamente por la disciplina romana, sino porque se escapaban al sótano, con el viejo Curtis, que cantaba el blues y les tocaba sus discos de John Lee Hooker, Elmore James y Muddy Waters. Sus nombres: Jake y Elwood.

Jake comenzó a cantar inspirado por discos de Stax. Elwood, enraizado en el blues más macizo, se inclinó por la armónica. Creciendo y callejeando se toparon con otros músicos de Chicago, interesados en la seminal música negra de la región, y el resto es historia.

Lo genial del resto de la historia es que si les cuento la verdad, no estropeo la leyenda. Sólo la refuerzo. La verdad es que los impresionantes comediantes John Belushi y Dan Aykroyd, melómanos como buenos artistas (la comedia es un arte, uno supremo, no una asquerosa excrecencia como nos han hecho creer a fuerza de malos chistes televisivos) un día se pusieron a cantar una pieza de blues como parte de un sketch. Saturday Night Live de la cadena NBC era el programa más candente de la televisión y salir en sábado por la noche se convirtió en algo totalmente pasado de moda y de aburridos: lo ‘in’ era quedarse a ver Comedia. Todo fue tan bien que, entre copa y copa, con discos de soul sonando en sus reuniones post-grabación, surgió la Gran Idea. Belushi no era tan enterado de la música negra, pero sí Aykroyd. Un buen día de 1978, hicieron una parodia de dos fanáticos de la Black Music (amén) en Saturday Night Live. Surgieron los Blues Brothers. Y el resto es historia.

Ambas historias, que en realidad son una sola, convergen en este punto del texto. Una buena parodia siempre se hace entendiendo al parodiado. La sutileza de la Comedia, dicen. Aykroyd y Belushi (¿o debo decir Elwood y Jake?) se lo creyeron y ya en 1978 grabaron un disco en vivo como The Blues Brothers, con una banda envidiable en todos los sentidos. No sólo tenía dos frontmen carismáticos y graciosos (¡y que sabían cantar y lo hacían bien!), sino a invitados de lujo como Steve Cropper y Donald “Duck” Dunn (del grupo instrumental de soul Booker T. & The MG’s), Willie Hall (de los no menos legendarios Bar-Kays), Matt “Guitar” Murphy y Paul Schaffer.

Conformado por versiones de blues (Shotgun Blues), soul sureño (el I Can’t Turn You Loose de Otis Redding o su gigantesca rendición de Soul Man de Sam & Dave) y hasta doo-wop (Rubber Biscuit, un clásico equiparable a su versión original), su debut Briefcase Full of Blues (1978) fue lanzado por Atlantic, casa disquera de muchos de los héroes de Elwood y Jake/Aykroyd y Belushi. Pero todo apenas comenzaba y cuando hay energía, música, licor y diversión suficientes, la cosa está lejos de terminar.

En 1980 se estrena The Blues Brothers, película, dirigida por el majara John Landis. Era una irresistible comedia musical con aún más invitados de lujo, como la leyenda Cab Calloway (quien hace de Curtis y canta su éxito Minnie the Moocher, una canción que ya en los años 30 hablaba de drogas y prostitutas y que murió poco después de hacer el film), y los no menos legendarios Ray Charles, Aretha Franklin, John Lee Hooker y James Brown predicando la Palabra. Amén.

Los Hermanos Blues (y no Caradura, como se ha insistido en llamarles) estaban en una misión de Dios. Y nadie iba a detenerles: ni esposas enojadas, ni ex novias despechadas, mucho menos nazis de pacotilla, rednecks enfurecidos, toda la policía de Chicago, el ejército o la mala suerte. Nadie. Pura alma, estos dos tipos. Puro orgullo. Pura Black Music en actitud. La misión de Elwood y Jake era salvar el orfanato en el que crecieron; la de Aykroyd y Belushi, reintegrar la música negra al lugar que les pertenece dentro de la cultura americana, un primer plano esencial.

It’s 106 miles to Chicago, we’ve got a full tank of gas, half pack of cigarettes, it’s dark and we’re wearing sunglasses. HIT IT!

Como comentario adicional, The Blues Brothers, película, incluye una de las escenas de persecución en autos más impactantes de Toda La Bendita Historia del Celuloide. John Frankenheimer, hazte a un lado.

Los gigs continuaron, también los discos. El Everybody Needs Somebody To Love de Solomon Burke interpretado por los Blues Brothers fue otro gran éxito. El soundtrack vendió. El look picudo, jazzy, estricto y elegante se convirtió en un hito. Las risas se multiplicaron. También las cosquillitas en el estómago.

Y el 5 de marzo de 1982, John Belushi murió de una sobredosis. Con él, también Jake Blues. El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría, dicen. Belushi lo creía.

Aykroyd ha, desde entonces, seguido con su carrera con relativo éxito aunque, eso sí, siempre fiel a su adorada música. En 1998, una secuela-tributo de The Blues Brothers fue grabada, sin Belushi y sin éxito. Durante todos estos años han seguido apareciendo recopilados de la música de los Hermanos Blues y sus álbumes siguen reeditándose. La película original no sólo ha mantenido su culto, lo ha alimentado con leyendas, trivia y miles de imitadores en todo el mundo (no hay fiesta de disfraces sin un par vestido a lo Elwood y Jake.)

Lo diré todo en una frase: Los Blues Brothers son lo puto crack.

C/S.

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