Los Byrds y el hombre de la pandereta.

Publicado originalmente el 9 de octubre de 2009.

En 1965 muchas cosas estaban sucediendo en el mundo pop. En el Reino Unido, los mods regresaban al underground mientras sonaba My Generation de The Who, los Beatles estaban por lanzar su segunda película y su respectiva banda sonora (Help!) e iban a ser condecorados por la reina y los peinados de mechudo ya eran toda una moda. Georgie Fame aparecía en televisión, Ready! Steady! Go! era un programa popular, los periódicos preguntaban a las madres si dejarían que sus hijas salieran con un Rolling Stone, el mundo de la droga se volvió mainstream y la llamada “invasión británica” estaba en su apogeo. El mundo, por supuesto, estaba de cabeza y divirtiéndose como nunca. Incluso en México la “nueva onda” era el rocanrol. 

En Estados Unidos, en la Costa Oeste, comenzaba un movimiento pop de lo más interesante de grupos de garage que querían sonar a los Stones que después derivaría en la generación ácida del 66. Y Bob Dylan, en la otra Costa, estaba por lanzar dos obras maestras al hilo: Bringing It All Back Home y el tremendo Highway 61 Revisited. La influencia del cantautor en el mundo del pop fue increíble. Criticado por tomar guitarras eléctricas y abandonar sus raíces folk, Dylan hizo que los Beatles fumasen marihuana por primera vez y que John Lennon se replanteara su manera de hacer música (y se notó en la banda sonora de Help! precisamente). El rock and roll de 4×4 a partir de entonces no fue lo mismo. Se volvió complejo y se notó un año después cuando los de Liverpool lanzaron Rubber Soul.

Pero hubo una banda en específico que se basó completamente en Dylan para crear un sonido característico y esta fue The Byrds. Su álbum debut es una tremenda colección de canciones que podrían definirse como folk-rock. Sí, tal vez se trate del primer disco de éste ¿género? en toda la historia del pop (se pelean este título con unos menos conocidos: The Beau Brummels, se los dejo de tarea.) Era sencillo: se tomaba una canción folk de Bob Dylan, como la genial Mr. Tambourine Man que da nombre al álbum, se le ponía un poco de beat, armonías vocales beatlescas y guitarras de doce cuerdas. El resultado fue magnífico.

Los Byrds fue una banda radical a su manera: no destrozaban el escenario como los Who, no eran soeces como los Stones, tampoco tan monos como los Beatles ni tan edulcorados como los Beach Boys; no eran tan serios como Dylan, pero tampoco tan deschavetados como los grupos garajeros. Crearon un sonido armónico-discordante con guitarras amplificadas, vibrantes y elegantes; uno que, a la fecha, no se ha podido superar.

Como disco debut, Mr. Tambourine Man es un “impresionante disco de covers”. Cuatro canciones son originales de Bob Dylan, una es de Jackie DeShannon, otra del tradicionalista Pete Seeger e incluso hay una muy linda versión de We’ll Meet Again, aquella canción que en tiempos de guerra cantaba Vera Lynn. Se trata de un tema que los soldados cantaban cuando partían al frente, con la esperanza de volver a encontrarse con sus seres queridos “en un día soleado” y que Stanley Kubrick utilizó para el inigualable final de Dr. Strangelove.

A pesar de que hay tanto material ajeno, que en otro caso podría ser un defecto, The Byrds logran un disco impresionante. Suena a frase hecha decir que es un grupo adelantado a su tiempo (una frase casi siempre exagerada, sinsentido y de dudosa apreciación) pero sólo hay que escuchar a R.E.M. veinte años después, a los Gin Blossoms treinta, o a Belle & Sebastian cuarenta años tras The Byrds y entonces el complejo de máquina del futuro que tenemos los reseñistas musicales tendrá sentido. A buscar, musicómanos.

Pero lo realmente interesante es todo el material original que se incluye en Mr. Tambourine Man, la mayoría escrito por Dave Clark, guitarrista del grupo, que en ese entonces tenía apenas 20 años. En 35 minutos The Byrds –los Fab Five- puede convertirse en tu banda favorita. Leíste bien.

A todos esos chicos neo-folk que van por la calle, pálidos, con las manos en los bolsillos, lentes gruesos y portando playeras de algún grupo inglés plañidero… A todos esos indie kids que creen que el mundo comenzó con The Smiths… A todos esos adictos a Radio Nostalgia Ochentera en la FM… A todos esos diletantes de la música, señores, los Byrds lo hicieron antes. No se esmeren en ignorarlo. No les creo nada si no se confiesan fans de The Byrds. Ríndanse.

C/S.

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