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“La dificultad más grande está en los prejuicios y la ignorancia, en pensar que los discos son baratijas”. Entrevista a Ulises “Cuchifrito” Segoviano.

In Uncategorized on August 20, 2014 at 1:44 pm

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Publicado originalmente el 1 de agosto de 2014.

En donde suena música, ahí está Ulises Segoviano. Y no exagero: este sujeto tiene un radar increíble y sabe dónde está la acción. Nos conocimos hace años en los legendarios guateques de los Standards en San Felipe y sigue tan terco como siempre en su misión de santificar las fiestas, salvar la buena música y ser un bon vivant. Él se describe como un sujeto al que le gustan demasiado la música y el arte “y tal vez no podría decir que odio algo, pero puedo decir tres cosas que no me gustan de la forma de actuar del hombre: la desigualdad, los prejuicios y la guerra, esta última en conjunto con toda la miseria y sufrimiento que crea, aunque pensándolo bien, sí odio a todos esos que se benefician creando guerras.” Un tipo de ideas claras y palabras directas, Cuchifrito Man (como algunos le conocen) nació en León de padres capitalinos y es un tipo dedicado cien por cien a la música: toca la trompeta, renta equipo de audio, es selector de música en vinilo (prefiere ese término al muy sobajeado diyéi) y, por supuesto, es el hombre detrás de Soul Limbo Records, la tienda de discos más interesante de la ciudad de los panzas verdes. Ulises sabe de música y se nota en su tienda, bien surtida y con posibilidad de obtener discos sobre pedido; su dedicación al vinilo es total. Soul Limbo está en la calle Zaragoza 274-A en el centro de León, a unos pasos del Mercado República. Hay que ir. 

¿Cómo nace en Ulises la obsesión vital, La Obsesión, por la música y los discos?
Desde que estaba en la secundaria. Escuchaba a Metallica, Guns’n’Roses, Led Zeppelin, Korn, Cypress Hill y Nirvana de viejas cintas de cassette que los compañeros de clase y amigos del barrio me prestaban para escuchar allá por el ‘97 o ’98, cuando no había tanto acceso a la web. Luego en la preparatoria me enamoré del sonido de los instrumentos de viento escuchando grupos mexicanos de ska fusión como Inspector, Panteón Rococo, Maldita Vecindad, The Toasters, Salón Victoria, Voodoo Glow Skulls, Mighty Mighty Bostones, La Matatena. Y nace de discos que tuve la oportunidad de comprar en el Chopo. Después descubrí el potencial de la red cuando tuve mi primera computadora: alucinaba bajando discos completos en programas peer-to-peer como el Kazza, el E-Mule y Soulseek. Bajaba discos de ska tradicional, jazz, soul y reggae y llegué a tener una cantidad considerable de música en mi disco duro. Muchas veces contacté con personas de Francia, Italia y España para que “ripearan” lo último en CD’s. Tuve tanta música en mi PC que se nos ocurrió la idea a un buen amigo y a mí de vender discos piratas en la Línea de Fuego (tianguis dominguero más tradicional de León, nota del entrevistador.) Nosotros los llamábamos “Reediciones Económicas Mexicanas”. El poco dinero que obteníamos nos servía para salir de fiesta algunas veces, porque en ese tiempo éramos estudiantes y el dinero escaseaba. Después lo abandonamos, más que nada porque no había tiempo para producir los discos. Y los blogs de música que proliferaron durante ese tiempo nos dieron la estocada final. Un día ese disco duro lleno de música se convirtió en caca: pasé de tener muchísimas canciones a nada. En ese momento me di cuenta de que debía comenzar a coleccionar mi música en un formato que fuera menos delicado. Descarté el CD y  recordé lo que mi amigo Ritxi Cárdenas me dijo acerca de la música en vinil: que lo valía. Aunque me parecía algo caro en un principio me las arreglé para conseguir muchos buenos discos a bajo precio, principalmente en los tianguis. Ahí comenzó todo. 

Cuéntanos un poco acerca de tus proyectos musicales, que han sido muchos a lo largo de estos años…
Empecé con una banda de ska tradicional y 2-Tone, los Standards. ¡Hace ya 10 años! Tocábamos principalmente cóvers de bandas como Madness, The Skatalites, Moskovskaya, Tokyo Ska Paradise Orchestra, The Orobians, Oi Skall Mates. Llegamos a tener dos canciones de nuestra autoría. 

Las recuerdo bien. ¡Hey, Rudy, sé sensato!
¡Nos invitaron varias veces a tocar fuera de León! Tuvimos algunos cambios en la alineación y fueron las ocupaciones de todos las que no permitieron que el proyecto continuara. Hace poco más de dos años algunos de los integrantes iniciamos una nueva banda con la intención de tocar estilos variados de música, algunas piezas de afrobeat, jazz, funk y rocksteady, pero el proyectó no cuajó como esperábamos y decidimos dejarlo por la paz. 

Lástima. Pero está también Soul Limbo, tu tienda de discos ¿Cuánto tiempo lleva el proyecto de Soul Limbo Records? ¿Cómo comenzó? ¿Quién te ha apoyado en este tiempo?
Supongo que comenzó desde el momento en que me enamoré del formato. Creo que todos los  melómanos en el fondo quisieran tener una tienda de discos, no así los coleccionistas a los que les cuesta desprenderse de discos que consideran buenos. En mi caso no me considero coleccionista, y un día me di cuenta que había acumulado muchos discos ociosos: no me gustaban o no me convencían en su totalidad y comencé a venderlos a amigos (entre ellos a mí, nota del entrevistador). Traía discos de la Ciudad de México y mi papá y yo compramos un lote de 20,000 discos. Algunas veces llegué a externar la idea de tener una tienda de discos en el centro de León pero, como casi siempre, resulta que las personas que quieres y en las que confías te desaniman. Fue hasta que viajé a Valencia, España, y que tuve la fortuna de conocer a Víctor, de Discos Monterrey, que cambió la cosa. Él me hizo ver que no es tan difícil tener una tienda de discos. Ahí la idea fue desarrollándose en mi cabeza hasta llegar a finales del siguiente año, cuando se materializó ya en la tienda física. También podría decir que fueron una serie de sucesos afortunados y una buena racha económica por la que pasaba lo que me permitieron iniciar. Desde antes de abrir y durante todo este tiempo las personas que más me han apoyado son mi esposa y mis padres. Y, bueno, también los amigos que se han convertido en clientes habituales. 

¿Qué tal funciona una tienda así en León? ¿Qué dificultades enfrenta?
Hasta ahora ha funcionado bien, aunque en un principio fue difícil hacernos de nuestra clientela. Poco a poco la gente comienza a darse cuenta de las ventajas del formato en vinilo. La dificultad más grande está en los prejuicios y la ignorancia de la gente, el pensar que es algo ya muerto, que los discos son baratijas y que la calidad de sonido es inferior a la de la música digital. Pese a eso la tienda ha podido mantenerse y vamos con paso lento, pero firme. 

¿Cuáles son las mejores experiencias de la vida a lo Alta Fidelidad? ¿Cómo es tener una tienda de discos?
Además de poder conocer discos muy raros, lo más gratificante es conocer a gente con pensamientos afines a los nuestros. Algunas veces también personas algo excéntricas, pero no por ello menos interesantes. Y, por supuesto, coleccionistas. Nos da un enorme gusto cuando nos visita por primera vez una persona y comienza a recordar anécdotas referentes a discos que tuvieron en su infancia o en su juventud. También es gratificante hacer lo que nos apasiona. Como bien dijo Confucio: “dedícate a algo que te guste para que no tengas que trabajar por el resto de tu vida”. No se puede ser infeliz si haces lo que quieres. 

¿Esa cita es de Confucio? ¿Qué tipo de discos vendes más?
[Risas. Más risas.] Creo que esa respuesta tú la sabes: los Beatles y Pink Floyd. Lo primero que hace la gente después de saber que vendes discos es preguntarte si tienes de esas dos bandas. Los discos de rock progresivo se venden bien, principalmente de bandas europeas. Y también los de bandas mexicanas que tocaron en su tiempo garage, psicodelia, boogaloo, ska y funk. Esos se van rápido. 

De tus experiencias en el mundo de la música, ¿cuáles han sido las más emocionantes? ¿Y las menos?
Lo más emocionante es poder tocar para un público y que a la gente le guste lo que haces, que realmente lo pasen bien con las emociones que transmites por medio de un instrumento musical. Como espectador y melómano lo mejor es ver a mis artistas favoritos. De lo más memorable: el concierto de Ska Cubano en el bosque Tlalpan, Desmond Dekker y los Skatalites en el Vive Latino de 2005 en el DF, Tino Contreras en Cuernavaca, los Tokio Ska Paradise Orchestra en Guadalajara, el New York Ska Jazz Ensemble aquí en León, Osaka Monorauil, Banda Basotti, The Cynics y The Slackers en Valencia. En los seis meses que estuve en San Francisco, California, pude ver en vivo a artistas como Sonny Rollins, Joe Baatan, King Khan and The Shrines, Charles Bradley, Budos Band y un largo etcétera.  

Envidiable. ¿Qué le falta a los grupos mexicanos (por no hablar de una escena) para hacerlo en grande y hacer gran música?
Creo que hace falta quitarnos el ego y los prejuicios respecto a ciertos tipos de música. También saber trabajar en equipo y arriesgar más que imitar, porque buenos músicos en la ciudad los hay. 

¿Cómo son tus sets de música? ¿Qué son tus prioridades? ¿”Pinchar” con mp3 o CD te va?
Depende. Si es un evento con varios “pinchadiscos”, trato de poner lo raro e inédito que tengo y que tenga buen ritmo, aunque lo raro no siempre es garantía de calidad. Cuando me invitan a mí solo hago un collage de estilos variados con lo que tengo en vinilo. La música en digital la utilizo cuando se me complica llevar el equipo, que es bastante pesado, pero sí la necesito porque no todo se encuentra en vinilo, desafortunadamente. 

¿John Lennon o Paul McCartney?
George Harrison. Aunque reconozco que eran muy buenos compositores, nunca me ha caído bien ninguno de los dos. 

¿Qué grupos o artistas eliminarías del mundo para que fuese un lugar mejor?
Eliminaría a los grupos que fomentan el odio racial y los prejuicios. También sería agradable poder persuadir a Miley Cirrus y Justin Bieber de abandonar sus “carreras” “musicales.” 

¿Tienes algún gusto musical culpable?
Si, dos canciones de Duran Duran que me recuerdan una parte de mi niñez. 

¿Cuál es tu bebida?
El pulque. 

La pregunta molestamente obligada de estos cuestionarios: ¿Podrías nombrarnos tus 10 discos indispensables? Sé que es difícil, pero sólo 10.
Art Blakey & The Jazz Messengers, Indestructible.
The Skeletons, Smile.
The Debonaires, The Debonaires.
The Orobians, Jamaica Italia Connection.
Jackie Mitto And The Soul Bothers, Last Train to Skaville.
The Music Machine, Turn On.
The Adjusters, Before The Revolution.
Ray Camacho & The Teardrops, Low Rider.
The Budos Band, II.
Charles Mingus, Ah Um

¿Y diez singles?
La Máquina del Sonido, Fuego.
Peace And Love, We Got The Power.
Pérez Prado (Pantaleón), Love Child.
Tino Contreras, La Marcha de Los Dioses.
Horace Silver, The Natives Are Restless Tonight.
Lloyd & Glen, Rudies Give Up.
Max Roach & Abbey Lincoln, Freedom Day.
Mabel King, Go Back Home Young Fella.
Exit 9, Fly.
Portishead, Pedestal

¿Películas? ¿Libros?
El planeta salvaje, Canterbury Tales, Santana: Americano Yo, Once Upon A Time In America, Fritz The Cat, Gato negro gato blanco, El Hombre de Papel, Blade Runner, El Padrino II, Bullitt. ¿Libros? El Hombre Rebelde de Albert Camus, El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco de Bukowski, 1984 de George Orwell. 

¿Alguna recomendación de algo que no podamos perdernos?
¡No pueden no venir a Soul Limbo!

C/S.

Crónicas perdidas de La Trampa del Bulevar: Chewing Gum Weekend 2008.

In Uncategorized on August 14, 2014 at 3:21 am

Publicado originalmente el 25 de julio de 2014.

La Trampa del Bulevar es mi fanzine. Digo ‘es’ porque aunque del último número hayan pasado dos años y fracción, la idea de continuar sigue allí. Es un hiatus, que dirían los ingleses. La comencé en una época de especial candidez y de energía incontrolable, al mismo tiempo que mi grupo, ¡Los Padrinos!, tocaba constantemente en la ciudad y fuera de ella; fueron épocas también de mucho activismo mod (hojas informativas, afiches, organización de fiestas) y la ciudad de León parecía que podía tomar un nuevo rumbo. Cada fin de semana había una fiesta y asistí, acompañado de mis panas, a prácticamente todas. Parece que fue ayer, pero han pasado varios años. Para La Trampa del Bulevar escribí algunas crónicas y reseñas que, al final, quedaron fuera por una razón u otra. A continuación presento una crónica del Chewing Gum Weekend 2008, un evento que comenzó a organizarse en 2007 y que ha sobrevivido hasta ahora en la Ciudad de México. No sé por qué no la publiqué en su momento, pero ahora le toca, aunque sea ya tarde. Me encantó el idealismo y el lenguaje fanzinero que utilizo. Me parece también divertido que hable de ¡Los Padrinos! en tercera persona. El documento fue escrito el 23 de julio de 2008. Han pasado seis años, a la fecha, de su redacción a su revisión final.

* * *

Por segundo año consecutivo, la Ciudad de México fue sede del Chewing Gum Weekend, evento anual que, ojalá, se convierta en una buena costumbre. Dos noches (18 y 19 de julio de 2008) de música y estilo que se agradecieron como se debe: agitando el esqueleto hasta decir basta.

Este año fue un festival genial que hizo honor a su excelente nombre (contrario al año pasado, debemos decirlo, que no nos gustó). Dos días de pura buena música en vivo, en vinilo y además una reunión necesaria con buenos amigos.

Allí estuvimos, por supuesto. Una crónica de cómo lo vivió La Trampa del Bulevar, a continuación:

Día 1.
Salimos de León  temprano en autobús el viernes. Un percance en la carretera retrasó la salida de la ciudad por una hora entera, así que llegamos tarde a la Ciudad de México, pero con muchos ánimos. Tomamos, de la terminal, el metro al apartamento prestado donde íbamos a quedarnos. Nos cambiamos y salimos de nuevo al metro. Tras un largo recorrido, nos bajamos en Metro Revolución. Al bajar, nos encontramos con un grupo de skinheads muy bien vestidos y, como supusimos que iban a lo mismo que nosotros, les preguntamos hacia dónde debíamos ir. Por supuesto que sabían dónde era la fiesta y nos dieron indicaciones, prometiéndonos que nos veríamos después.

Llegando al lugar (el Bar Grotesk) había muchísima gente ya afuera esperando a que abriera. Muy buena ropa, muy buenos peinados, se respiraba un muy buen ánimo. Fuimos saludando a gente que ya conocíamos del año pasado y mucha más que conocíamos sólo por la Internet. Fue bueno ver que gente que sólo habíamos visto en cíberfotos existiese en carne y hueso. Nos lo pasamos charlando y saludando a los viejos y nuevos conocidos hasta que, por fin, abrieron la puerta. Casi todo el mundo entró como desesperado y ya adentro, el ambiente era de pura expectación. Todos estaban dispuestos para la fiesta y al fondo del lugar (en un primer piso) ya estaban preparados los instrumentos para las bandas. En una esquina cerca de los baños se encontraba Ruffy, autor del nuevo libro (único en Latinoamérica) Aggro: Reggae + Skins = TNT vendiéndolo en un improvisado stand. Por supuesto, nos hicimos de una copia y esperamos reseñarlo pronto.

La música comenzó a sonar y mucha gente comenzó a bailar; otros sólo a beber. Tras muchos minutos se subieron a escena los Robots From The Moon, banda capitalina de reggae cósmico que comenzó a calentar motores. El sonido no era impecable, pero el ánimo de la banda y los presentes sí.

Después de ellos, ¡Los Ovnis! Garaje mejicano original de los 60. Todas unas leyendas vivientes. Es increíble que estos señores de sesenta y tantos años toquen de ese modo. Incluso llegaron en sus rugientes motos. Su set incluyó muchas versiones (a The Animals, Sam Cooke -aunque atribuyeron Shake a Eric Burdon-, los Stones  y su clásica versión de Enciende mi fuego de The Doors, que aunque no son santos de nuestra devoción suenan genial en voz de Don Armando Vázquez); pero también canciones originales de su aclamado y muy coleccionable disco Hippies (1968) como Te doy tu lugar.

Tras los clásicos de rigor y los cóvers en español, ya completamente ambientados, llegaron Los Rampart’s, que debutaban esa noche. Su R&B sucio nos gustó muchísimo. Nos desgarramos la garganta cantando clásicos como Baby Please Don’t Go. Una actuación muy poderosa.

Y al final tocó a ¡Los Padrinos!  subirse a escena. Son nuestra banda, así que fue bueno verlos de nuevo en la Ciudad de México. Sin embargo, la guitarra comenzó a fallar, los micrófonos a apagarse y el sonido fue de mal en peor, pero eso no importó para que hicieran algunos destrozos en un gig sin pies ni cabeza, pero MUY divertido, lleno de caídas, maracas rotas y mucho raw power. Tanto que en My Generation  muchos asistentes tomaron el micrófono para cantar gritando y al final músicos de los Rampart’s se subieron con ellos a hacer una errática versión de Louie Louie.

Todavía después, Mod TJ1 (gran amigo que vino desde Tijuana) fue protagonista con su DJ set que nos puso a brincar como locos con su selección psicodeliciosa y de buen gusto. Además de él, durante la noche, estuvieron en la tornamesa -o al menos eso decía el programa, estábamos tan entrados en la fiesta que no nos fijamos- Attack Bisont (de Puebla), Fat Man, Ernesto Fuzz On y el siempre misterioso (¿será?) Blue Demod. La noche terminó así, aunque aún la comitiva leonesa decidió irse a unos tacos callejeros para cerrar la noche (el día, más bien, porque terminamos temprano en la mañana) y prepararse para la siguiente.

Día 2.
Anduvimos como zombies todo el día callejeando y cuando llegó la noche, nos encaminamos al Centro Histórico, donde la fiesta sería en un noveno piso de un edificio sin ascensor. ¡Qué importaba! Íbamos subiendo guiándonos por la música que ya sonaba arriba. Esa noche fue sólo de selectores y vaya que lo hicieron bien. La noche fue casi dominada por los sonidos jamaicanos, pero cuando hubo soul no faltaron ni el talco ni las piruetas. Hubo mucha cerveza, pláticas con buenos amigos, una vista impresionante de la Ciudad de México, horas y horas de bailar sin parar y hasta uno de nosotros terminó comprándole un 7″ de Carla Thomas a nuestro amigo Beto.

Quien no se divirtió esa noche merece el mote de Amargado.

Tras las tornamesas estuvieron – así, nada más- Chris Morgan, Rick Kendrick (de los InCiters), Mr. Ryha White (que puso a brincar a todos), el Tritón Soundsystem, Dante Soulcialista (quien causó polémica al iniciar su set con I Wish de los Babyshambles… ¡nosotros le celebramos el detalle!) y Moisés Underground.

¿A quién le importa otra cosa? La verdad… estamos aquí por esto: por el amor a la música, nuestra música y lo demás es complemento. Hay a quienes les obsesionan que las corbatas tengan un milimetraje exacto; hay quienes se apasionan por el cine de época; hay quienes sólo quieren bailar y pelear; hay quienes vienen y van. Y todo se vale. Siempre y cuando nos una lo que siempre nos ha unido: ese sonido inigualable de los discos que giran rápido y no tanto. Hemos regresado a León con un buen sabor de boca y ganas de más. If the kids are united…

Gracias a los organizadores, especialmente Moisés y Lisette, que nos trataron muy bien (aunque nos deben ese fanzine.)

Nos vemos el año entrante. ¿A que sí?

* * *

Nota final: el CGW sí que se convirtió en una buena costumbre, aunque yo ya no pude asistir a muchos más. Sí cumplí con ir el año siguiente, volví a tocar con el grupo y recuerdo perfectamente que a ese festival fui enyesado de mi pie derecho, por una lesión deportiva (jugando futbol con La Cuadra.) Con todo, los recuerdos siguen intactos y las sensaciones tan latentes como en aquellos días, nuestros Días del Frescor.

C/S.

“En la música, quien pierde la emoción lo está haciendo mal.” Entrevista con Carlos Reyes.

In Uncategorized on August 6, 2014 at 2:04 pm

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Publicado originalmente el 18 de julio de 2014.

Se llama Carlos Reyes Valadez. Para algunos sólo es Reyes, para otros el Chino (por su cabello a lo MC5, claro.) Hay quien le llama Bonafide (o Bona) por aquel personaje de Sangre por Sangre, peliculón. Yo siempre le he dicho Reyes Carlos, como si tomara lista o leyera de un documento oficial, no sé por qué. Vive en Guanajuato, fiestea en León. Estudia, rasca su guitarra y vende cerveza en un depósito. Es de los tipos más asiduos que conozco: si hay un concierto interesante en León, en el DF o en cualquier parte de este hemisferio, allí estará; si hay una pinchada, una fiesta, un baile, un rumor de un disco interesante, allí estará. Si uno descubre un grupo nuevo, un álbum raro, no lo está haciendo en realidad, porque Reyes Carlos ya no había hecho antes, como los Simpsons: did it first. A pesar de todo, este maldito crack se describe así: “Soy un tipo simple, como canción de Spacemen 3, de dos, tres acordes, pocas letras, mucho reverb y distorsión, pero el que no escucha bien jamás se dará cuenta. Al final de eso se trata.” Estoy de acuerdo, míster. Aquí una conversación que sostuvimos. 

¿Cómo nace en Carlos la obsesión vital, La Obsesión, por la música y los discos?
Desde niño, siempre me gustó el sonido de la guitarra, de la batería. El precursor sin duda fue mi papá, “El Pollo”, aunque yo no me daba cuenta de lo que estaba sonando. Pero todo empezó realmente al ver un vídeo de patinetas en glorioso VHS, prestado. No recuerdo ni el nombre, pero quedé pasmado no por las imágenes, sino porque de fondo sonaba un I Am The Walrus desconocido para mí pero no para mi padre, quien enseguida me prestó sus cintas, sus cancioneros hechos a mano por él mismo y me presentó los vinilos, que no fueron tan importantes al principio. Es así, estoy seguro, cuando te obsesionas con una banda y quieres conocerlo todo, escuchar hasta el más remoto bootleg que puedas encontrar hasta que te das cuenta que hay mucho más allá afuera. Es cuando uno toca fondo y no hay salida, creo que para bien. 

¿Cómo te diste cuenta de que podías tocar un instrumento y hacer música?
Un día un amigo tenía los instrumentos de su tío arrumbados en su casa y me invitó a tocarlos, sin saber absolutamente nada de cómo hacerlo. Quería la batería, pero otro amigo me la ganó y acabé tocando la guitarra. Y sigo. Y seguiré. Me di cuenta de que podía hacer algo de música cuando en ensayos tocaba cosas que se me habían ocurrido con anterioridad y me preguntaban que eso de quién era y les contestaba que mío. Cosas simples, como me agradan hasta hoy. Todos podemos hacer música, pero hay quienes definitivamente nacen para hacerla mucho mejor que otros. Los que no, tenemos que pelearnos con el instrumento hasta obtener esa melodía que traes en la cabeza y necesita salir.

Cuando no estoy rasgando mi guitarra la estoy limpiando. Estoy siempre buscando música, más música, siempre, y textos y artículos (no me gustan las reseñas.) Trato de estar siempre en la búsqueda de La Canción. Por ahí se ha dicho antes, esa Canción que me vuelva loco como para no dejar de escucharle, de aprenderle y, en ocasiones, tratar de intentar crear algo similar. Canciones que me dicen: “tú pudiste haber escrito esto, pero no lo hiciste, ¡así  que coge la guitarra de nuevo y a lo tuyo!”

¿Cómo va su carrera musical? Es una historia que ya tiene varias páginas…
He andado en montones de bandas, pero a la fecha ninguna que sea un proyecto en su totalidad de canciones originales y es lo que estoy tratando de hacer, aunque lleve su tiempo. Estoy seguro que vendrá. Por ahí he tocado rock and roll con Los Poorboys junto a dos de mis mejores amigos y cosas sixties (pop, rocanrol y últimamente garaje) con The Stockyard. Creo que somos de las pocas bandas en León, si no es que la única, que aún versiona bandas como The Others, The Alarm Clocks,   The Count 5,  garaje no revival que necesita una ligera distorsión, reverberación y voces crudas de jovencillos. ¡Esas canciones de nuestra limpia juventud! Recientemente estuve involucrado con Los Psychodeliciosos, por invitación de Lalo D. Aguiñaga; el proyecto de revivir la banda sigue (y esa es una gran noticia, nota del entrevistador.) En todos lo he pasado terriblemente bien y lo mejor siempre está por venir.

Quiero también grabar unas canciones de manera casera, para saber bien cómo sonarían con bajo y batería. Por estos días siento cada vez más cerca el momento, hay aún bandas que están ahí afuera haciéndolo de manera increíble sin usar estudios ostentosos. Tienen sus instrumentos, un par de pedales, las bocinas y arman canciones enteras con ayuda de una computadora, con esa fidelidad por debajo de los estándares que tanto me gusta e ilusiona. Un disco lo dejo para futuro, pero sin duda espere algún día que le pase alguna de las canciones baja fidelidad para que les introduzca en alguna lista, es promesa. 

¿Qué le falta a León? ¿Qué hemos hecho bien?
Falta gente que escuche más música y deje de tratar de imitar con sus propias canciones lo que las demás bandas hacen e imitan a la vez, porque ya todos suenan a lo mismo. Hay un círculo dentro de León de bandas con material cien por ciento propio, lo cual respeto, pero es música olvidable, prescindible, suenan a lo mismo: baterías bailables, sintetizadores, gritos y por sobre todas las cosas atuendos de cretinos. La facha por encima del sonido. No hay alma ahí, pero es lo que a la gente le gusta. Lo único que uno puede hacer es escapar de eso, mantenerse ajeno y hacer lo suyo para quien lo aprecie. Hasta para hablar de música uno tiene personas especiales, con esas mismas personas a mí me gustaría hacer música. Lo dicho aplica para Guanajuato en general. Mantengo la fe en que hay personas mucho más jóvenes regados por la ciudad que lo están haciendo bien, siempre hay aferrados convencidos del talkin’ ‘bout my generation.

¿Lo hecho bien? Los eventos que rodean mis fines de semana: chacoteos, fiestas con el objetivo de ir a escuchar y pasarla bien, discos, bandas, algunas que nunca pensé ver en León han venido y esto va empezando, y me da gusto. De paso, gracias a los que están ahí dando gran parte de su tiempo para organizarlos y participar en ellos, los chicos de los discos y los acordes. 

¿Qué se siente ser tan joven?
Veintidós, diría que no lo soy. Pero, diantres, lo soy. Tiene sus altos y sus bajos. En ocasiones te sientes capaz de hacer y deshacer, a veces eres el inútil sentado en el sillón. 

De tus experiencias en el mundo de la música, ¿cuáles han sido las más emocionantes?
Siempre me emociona el hecho de tocar en algún lugar donde sabes que la gente va a bailar en la primera canción. Me emociona abrir un disco y ver como sudan las manos al ponerlo. Me emociona escuchar un tema grandioso y enseguida buscar más de lo mismo. Me emociona saber que una banda se va a  presentar ya sea en un foro enorme o en el más pequeño e íntimo. ¿Recuerdas el Foro Cacahuate?

Duró poco, según recuerdo. Hicimos una excelente tocada allí.
Me emociona compartir soundtracks con personas especiales que tocaron fondo también. Me emocionan aún los acordes sucios de los Libertines y hacer que la guitarra suene a lo Jesus And Mary Chain. Y sigue y sigue, esto es pura emoción. En la música, quien pierde la emoción lo está haciendo mal o necesita volver a escuchar ese puto alarido: Kick out the jams, motherfuckers! ¿Y las menos? Hay personas que lo disfrutan diferente. Hay golpes, cerveza regada por doquier, eventos cancelados o lugares que cierran por decisiones tomadas por completos asnos, falta de audiencia. Como en todo. 

¿John Lennon o Paul McCartney?
Lennon siempre. 

¿Qué grupos o artistas eliminarías del mundo para que fuese un lugar mejor?
Puedo tolerar y con el tiempo he aprendido a hacerlo más y más, pero hay un hueco, una falla: jamás toleraré a esos cretinos de Café Tacuba. Nada más. 

¿Tienes algún gusto musical culpable?
¡Muchos! El  Baby One More Time de la Britney, los Travis la tocaban y siempre he pensado que es una gran canción.

Aunque yo ubicaba la versión de Fountains of Wayne.
Hay varias más. Recientemente me traumé con una versión estupenda de Better Off Alone de Alice Deejay. Todo es culpa de las versiones. 

¿Cuál es tu bebida?
Cerveza clara Corona para siempre. 

La pregunta molestamente obligada de estos cuestionarios: ¿podrías nombrarnos tus 10 discos indispensables? que es imposible, pero sólo 10.
Al terminar de enunciarlos sé que cambiaré de opinión, pero ahí van diez que siempre tengo cerquita.
My Bloody Valentine, Loveless.
Mac DeMarco, 2.
Black Rebel Motorcycle Club, B.R.M.C.
The Beatles, The Beatles.
White Fence, Family Perfume Vol. 1.
The Sonics, Here Are The Sonics.
Allah-las, Allah Las.
The Stone Roses, The Stone Roses.
The Undertones, The Undertones.
Deerhunter, Microcastle. 

Muchos discos con el nombre del grupo. ¿Y diez singles?
Esta es más difícil, pero aquí van unas favoritísimas.
The Stone Roses, Sally Cinnamon.
The Sonics, Psycho.
John Brown’s Bodies, Out Of My Mind.
Spacemen 3, Feel So Good.
Chapter 5, You Can’t Mean It.
Wimple Winch, Save My Soul.
Oasis, D’You Know What I Mean?
Ty Segall, The Drag.
Roland Alphonso, VC10 (Shake A Lady).
Another Sunny Day, You Should All Be Murdered. 

¿Películas? ¿Libros?
Lost in Translation, The Grand Budapest Hotel, The Royal Tenenbaums, Awaydays, Spike Island, Mondo Mod, The Devil and Daniel Johnston, Beautiful Losers, Saló, One Flew over the Cuckoo’s Nest, The Virgin Suicides, Upside Down: The Creation Records Story, 9 Songs, 24 Hour Party People, Heima. ¿Libros? Yonqui de William S. Burroughs, On the Road de Kerouac, Mujeres y Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones de Bukowski, Un mundo feliz de Huxley, El guardián entre el centeno de Salinger, Rompepistas de Kiko Amat.  

¿Alguna recomendación de algo que no podamos perdernos?
Olvídense del ñoño de Miles Kane, dense un paseo por los álbumes de Tim Presley aka White Fence. Punto.

C/S.

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